Hoy quiero compartir con vosotros una curiosidad; ayer llegó a mis manos una de las canciones del último disco de Bruce Springsteen, "High Hopes", y lo que más me llamó la atención no fue que, casi 20 años después, decidiera reversionar la genial "The Ghost of Tom Joad", sino que, además, en esta nueva grabación participara Tom Morello, guitarrista de Rage Against the Machine.
"The Ghost of Tom Joad" era una canción incluida en un disco homónimo que el Boss lanzaba en 1995 y que pertenecía a un álbum acústico y bastante intimista. El segundo trabajo acústico de Springsteen tras "Nebraska" no tuvo un gran éxito comercial, pero sí de crítica (yo me sumo a la buena acogida y recomiendo su escucha).
Curiosamente, años después, la banda californiana Rage Against the Machine iba a lanzar su propia versión... podéis haceros una idea de lo diferente que iba a sonar en manos de la artillería pesada de RATM y cantado por Zach de la Rocha.
Bueno, pues para cerrar el círculo, el Boss ha decidido darle otra vuelta de tuerca al fantasma de Tom Joad y grabarla con Tom Morello para que éste incluya su particular manera de tocar la guitarra y el resultado es un tema mucho más duro, con un Bruce más rockero y un Morello desatado en dos solos de guitarra realmente brutales.
Os dejo las dos versiones de Bruce Springsteen para que, vosotros mismos, podáis escuchar la evolución y decidir cuál os gusta más.
"Shy Sur creía haber enterrado su sangriento pasado, pero tendrá que recuperar algunos de sus viejos hábitos para rescatar a sus hermanos. Comienza la persecución con un par de bueyes y su cobarde padre adoptivo Lamb por toda compañía. Pero Lamb también tiene sus propias cuentas por ajustar. El viaje por las áridas llanuras, marcado por viejas hostilidades, duelos y matanzas, los conducirá a un enfrentamiento con los Fantasmas. Peor aún, les obligará a aliarse con Nicomo Cosca, infame soldado de fortuna, y su abogado Temple, dos hombres de los que nadie debería fiarse".
Joe Abercrombie se ha convertido en uno de mis escritores de cabecera y en un referente de la fantasía épica. No en vano a él le debo el "rescate" cuando George R.R. Martin me dejó huérfano de lectura durante el largo compás de espera hasta la publicación de "Danza de Dragones". El estilo de Abercrombie, su pluma, su manera de narrar y describir, su realismo crudo y duro, sin aderezos, unidos a un elenco de personajes tan entrañables como despreciables y siempre angostados bajo el peso de un pasado tormentoso, me han enganchado a sus páginas.
Desde que descubrí su trilogía "La Primera Ley" no he faltado a la cita y he devorado todos sus libros; lo pasé en grande con "La mejor venganza" y disfruté como un enano con "Los Héroes"... así que esperaba como un loco la publicación de "Tierras Rojas". De hecho, todos sus libros están reseñados en el blog, así que sólo tenéis que pinchar en sus títulos si os apetece leerlas.
Y, una vez más, Abercrombie ha vuelto a hacerlo. Sí, tal vez "Tierras Rojas" no posea la misma fuerza, voracidad y violencia de los anteriores, tal vez su ritmo sea más pausado y reflexivo, pero sigue manteniendo el listón muy alto en cuanto a la calidad sus páginas: los personajes, los escenarios, el hilo argumental, las pequeñas historias que va desgranando y ese aroma a derrota, a huida, a querer volver a empezar y no poder... pero esta vez, ese aroma, además, tiene regusto de western del bueno.
Ojo, que nadie espere pistolas o rifles, ni espuelas, ni un sheriff, ni un saloon donde sirvan whisky y haya un tipo aporreando un piano, pero sí que hay ciertos detalles, secuencias e incluso paisajes o escenarios que podrían extrapolarse a un buen film de Sergio Leone y no es menos cierto que uno de sus personajes tiene un parecido, más que razonable, con el colosal William Munny de "Unforgiven". No en vano, Abercrombie dedica su libro a Clint Eastwood. Así que... ya juzgaréis vosotros mismos si "Tierras Rojas" tiene o no un punto de western, pero huele a conquista de territorios inexplorados y fronterizos, huele a caravanas cruzando vastas llanuras, huele a fiebre del oro, huele a fieros nativos con aspecto de indios que ven peligrar sus tierras por culpa de los colonizadores.
Fantasía épica crepuscular? sea como sea, lo cierto es que la curiosa mezcla funciona.
Como las anteriores, es una novela que puede leerse independientemente del resto que hasta ahora ha escrito Abercrombie, pero también, como en las anteriores, el lector que conozca el Círculo del Mundo disfrutará en mayor grado de la lectura y podrá compartir y entender mejor las chanzas, anécdotas y habladurías repartidas a lo largo de "Tierras Rojas".
No daré detalles sobre los personajes, que sigue siendo uno de los puntos fuertes de Abercrombie, porque podría chafar parte de la trama y porque ya sabéis que el británico gusta de reencontrar a viejos personajes o ahondar en la vida de algunos que pasaron como secundarios... así que vosotros mismos tendréis el placer de saber quiénes irán apareciendo y desfilando por las agrestes, indómitas y lejanas "Tierras Rojas".
Sólo deciros que tres son las piedras angulares de la novela. Aunque pululen infinidad de personajes interesantes y bien elaborados, con personalidad propia y Abercrombie siempre sea capaz de dotar de carisma y proximidad a cualquier bastardo, tres son los personajes que conducirán la historia: Shy Sur, Lamb y Temple... los tres, cada uno a su manera, terminarán buscando su redención y la purga de un pasado que amenaza con devorar el presente. Serán capaces? el camino por las "Tierras Rojas" será tortuoso, complejo, plagado de contratiempos y, cómo no, peligroso.
Volveremos a conocer la opinión que le merece a Abercrombie la naturaleza y el comportamiento humano que, aunque pudiera parecer pesimista y oscura, lo cierto es que resulta tremendamente realista por sincera, honesta y cruda. Si en la vida hay cabrones e hideputas, si en la vida quien más y quien menos ha recibido alguna hostieja, si en la vida las cosas no salen como uno había previsto, si en la vida existe la traición y prevalecen los intereses individuales por encima de los colectivos, porqué iba Abercrombie a esconder toda esa mierda bajo la alfombra? Con una mirada cínica y salpicada de sarcasmo nos muestra todas esas lindezas, pero siempre, aunque sea en un escondido rincón apenas imperceptible, siempre queda una pequeña ración de esperanza.
Como era de esperar y tras la buena acogida de su último trabajo, "Palosanto", el aragonés errante ha empezado su gira de conciertos que, de momento, le está haciendo viajar por América Latina, donde siempre ha tenido una calurosa bienvenida desde los tiempos de Héroes del Silencio.
Bunbury tiene previsto regresar a España y regalarnos su "Palosanto Tour" cuando llegue el buen tiempo, ya que su primer concierto en territorio nacional será el 5 de junio en Valladolid.
Para los interesados en saber las fechas y conocer cuál es la ruta de conciertos que tiene previsto seguir, os dejo el listado extraído de su web oficial: www.enriquebunbury.com
- 5 de junio, Valladolid
- 7 de junio, Santiago de Compostela
- 12 de junio, Granada
- 14 de junio, Sevilla
- 19 de junio, Barcelona
- 21 de junio, Zaragoza
- 27 de junio, Bilbao
- 29 de junio, Madrid
- 3 de julio, Valencia
Posteriormente, Bunbury volverá a cruzar el charco para rodar por Estados Unidos.
Como curiosidad, os dejo el set list del concierto que abrió la gira a mediados de enero y que tuvo lugar en México D.F.:
- Despierta
- El club de los imposibles
- Los Inmortales
- Contracorriente
- Hijo de Cortés
- Ódiame
- Más alto que nosotros sólo el cielo
- Porque las cosas cambian
- Destrucción masiva
- El extranjero
- Deshacer el mundo
- El rescate
- Los habitantes
- Salvavidas
- El hombre delgado de no flaqueará jamás
- Hay muy poca gente
- Frente a frente
- Que tengas suertecita
- De todo el mundo
- Sí
- Lady Blue
- Habrá una guerra en las calles
- Sácame de aquí
- Infinito
- Plano secuencia
- El viento a favor
Si quieres leer la reseña de su disco "Palosanto", pincha en el título y si quieres leer todo lo que tenemos relacionado con Bunbury en el blog, pincha en el nombre de uno de los mejores artistas de este país.
Corría el año 1990 cuando Zach de la Rocha (cantante) y Tom Morello(guitarrista) decidieron fundar un grupo que fusionaría el rap con el heavy metal y algunas influencias del rock y del funk. A la formación se sumarían el bajista Tim Commerford y el batería Brad Wilk, dando lugar a una de las formaciones estadounidenses con más mala leche de la historia musical de ese país: Rage Against the Machine.
El nombre de la banda ya es toda una declaración de intenciones, por no hablar de la mítica portada de su primer disco. Sus letras están cargadas de crítica social y política, disparando a matar contra todos aquellas situaciones que supongan algún tipo de discriminación, es decir, el capitalismo, la alienación, las guerras, el racismo o las élites, por citar algunos ejemplos. Y para recalcar aún más su posicionamiento de izquierdas sólo es necesario escuchar su contundente estilo musical o la inconfundible manera de cantar de un Zach de la Rocha que rebosa agresividad por los cuatro costados.
En 1992, el grupo lanza su primer disco con el título homónimo de "Rage against the Machine" y, para mi, es el mejor de su discografía (en 2012 salió al mercado una versión conmemorativa del XX aniversario que incluía la copia digitalmente remasterizada, material inédito en directo y de estudio, así como la maqueta original). El disco tiene la que, probablemente, sea una de las canciones más conocidas e identificativas de la banda de Los Ángeles: "Killing in the Name"... ¿quién no la ha escuchado alguna vez y ha sido capaz de no moverse?
Pero el track list incluye muchas de las canciones que, junto con las de su segundo álbum "Evil Empire", contienen la esencia de Rage Against the Machine. Así encontramos temazos como "Bombtrack", "Wake up", "Fistfull of Steel" o "Bullet in the head", entre otras, que suponen una furibunda libertad de expresión que incordiará de lo lindo a la América conservadora de los 90.
La aparición de los californianos fue un bombazo. La fórmula no era nueva porque otros grupos ya habían flirteado con la mezcla de bases metaleras y el rap, pero hay que reconocer que la capacidad compositora de Zach de la Rocha, el cabreo latente en cada canción, la beligerancia del grupo y los riffs y las virguerías marca de la casa de Tom Morello hicieron de Rage Against the Machine una banda única.
Es un discazo, lo mires por donde lo mires: el debut soñado porque, más de 20 años después, "Rage against the Machine" sigue golpeando con la misma fuerza. Sí, visceral e iracundo, de los que aprietan los dientes mientras lo berreas porque se te termina enganchando el mosqueo generalizado, pero también de los que te hace ir dando saltos por casa y meneando una melena virtual que nunca tuviste. Son 10 balas en el cargador, 10 canciones que huelen a plomo, 10 temas que saben perfectamente a qué objetivo apuntan.
Finalmente, decir que la popularidad del disco es indudable, alcanzando el número 1 del Billboard. Además, varias revistas especializadas lo han incluido en sus listas de éxitos, entre ellas Kerrang, que lo situó en el número 34 de "Los 100 álbumes que debes oír antes de morir".
Como curiosidad, comentaros que Tom Morello es el encargado de dar vida a esa guitarra tan peculiar que suena en varios temas de la banda sonora de la película "Pacific Rim" (podéis leer la reseña pinchando en el título).
No soy un gran aficionado a las consolas y nunca he sido amante de los juegos de ordenador, así que debo admitir que todo lo que sé de la exitosa saga "Assassin's Creed" se lo debo a los anuncios de televisión; nunca he jugado a ninguna de las entregas aventureras del Assassini más famoso del mundo de los videojuegos. Así que, teniendo en cuenta además que el blog está enfocado a la literatura y la música, mi intención es la de analizar la bso de la última entrega: "Assassin's Creed IV: Black Flag".
Lo primero que me llamó la atención fue el compositor, Brian Tyler, del que ya había reseñado su composición para "Iron Man 3" (puedes leerla pinchando en el título) y que también ha sido el encargado de poner música al último film del Dios del Trueno: "Thor: El Mundo Oscuro". Así que investigué un poco más sobre las bandas sonoras de los diferentes juegos de "Assassin's Creed" y vi que, hasta la fecha, han pasado por la saga cuatro compositores diferentes: Jesper Kyd, Lorne Balfe, Winifred Phillips y el citado Brian Tyler.
Hasta hace muy poco nunca antes me había interesado por las bso de videojuegos, pero la verdad es que ha sido una sorpresa muy agradable y más aún cuando me he dedicado a escuchar toda la música desarrollada para "Assassin's Creed"; bandas sonoras sólidas, bien ambientadas, buena base rítmica y excelente conjunción de épica, dramatismo y acción. Evidentemente son bandas sonoras de corte más moderno, en el que abundan percusiones y sintetizadores, pero se nota que detrás de ellas hay trabajo y dedicación porque los resultados resultan convincentes.
Me he decantado por la de Brian Tyler porque es la última de la saga y me ha parecido más que eficiente, aunque no es la más espectacular (creo que la de Jesper Kyd en el segundo episodio de la saga se lleva la palma), ni tampoco la más completa (la de Lorne Balfe tiene un equilibrio casi perfecto entre épica y dramatismo). Es una bso que supera la hora y media de duración y, la verdad, es que resulta dinámica y entretenida, combinando los momentos más melódicos con otros de mayor carga épica en los que se enfatiza la acción. Recordar que "Assassin's Creed IV: Black Flag" está ambientado en un período histórico en el que la piratería vivía su época de mayor esplendor y que, por lo tanto, el compositor ha tratado de recoger en su música ese sabor añejo a ron pirata.
Creo que Brian Tyler se ha convertido en un digno sucesor y, aportando su toque a la saga, presenta una obra más que interesante en el universo de "Assassin's Creed". Como curiosidad destaco el hecho de que la base rítmica sean cuerdas, sin más, acompañadas por percusiones en algunos pasajes, pero sin la presencia de vientos. Así nos encontramos con guitarras, violines, mandolinas, cellos y otros instrumentos de la familia, acompañados por la poderosa percusión y con sintetizadores perfectamente integrados, lo que le da un toque muy homogéneo al conjunto de la banda sonora.
En definitiva, una banda sonora que hará las delicias de los seguidores de la saga y que, además, resulta recomendable para los aficionados a las bso en general... una buena manera de entrar en el mundillo de las composiciones para videojuegos, cada vez más elaboradas.
Os dejo con el tema principal que abre "Assassin's Creed IV: Black Flag" en una versión sinfónica; que lo disfrutéis: