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martes, 17 de enero de 2023

SUBTERRÁNEOS - ROMAIN BAUDY

TÍTULO: Subterráneos
AUTOR: Romain Baudy
EDITORIAL: Ponent Mon
AÑO: 2020
GÉNERO: Cómic

"En el mundo de la mina hay dos categorías: los que están con el patrón y lo que cavan. Hasta el día en que las entrañas de la Tierra muestran un mundo poblado por criaturas de proporciones escalofriantes...
¡Somos dueños del submundo, esclavos convertidos en amos, los explotados que se hicieron con el poder!".

No es nuevo que el mundo del cómic tenga en su catálogo numerosas obras de índole política y social, ya sean de corte histórico al relatar hechos concretos, tratando temas de actualidad o bien abordando esos debates como telón de fondo para narrar otras cuestiones. "Subterráneos" de Romain Baudy es una muestra más de lo que comentaba, puesto que nos encontramos con una obra de marcado acento sociopolítico que arranca de manera ortodoxa y que, paulatinamente, se va extendiendo por los fructíferos campos de la fantasía y del libre albedrío que permite el steampunk. De inicio puede suponer una mezcla un tanto extraña, pero realmente funciona sin chirriar en demasía y nos regala un cómic plenamente disfrutable, aunque no siempre logre mantener el mismo nivel de interés y su guión flaquee en algún momento.


Dado que el cómic de Baudy contiene algunos giros y, además, nunca me gusta entrar en el meollo de la obra para no fastidiar cualquier posible sorpresa, no desgranaré gran cosa del guión; "Subterráneos" es una historia de lucha social que tiene lugar en un pueblo de Francia, más concretamente en una mina, durante la década de 1930... pero también es una historia que se adentra en las profundidades de la tierra hasta que lo increíble se vuelve real y un grupo de mineros se ve empujado a afrontar unas situaciones tan extraordinarias que podrían haber sido escritas por el propio Jules Verne.

En "Subterráneos" conoceremos a distintos personajes, prácticamente todos de condición humilde y trabajadora, y veremos cómo algunos deciden amoldarse al sistema y cumplir sus reglas sin rechistar y cómo otros optan por enfrentarlo mientras tratan de concienciar a sus compañeros sobre aquello que consideran una injusticia. También saldrá a relucir el miedo a lo moderno, a esas máquinas que suponen un amenaza para los mineros porque ven peligrar sus puestos de trabajo... es el temor a una tecnología que solamente parece beneficiar al patrón porque le permite recortar gastos y aumentar beneficios sin importar demasiado cuántas familias se lleve por delante.


Asistiremos al desarrollo de los acontecimientos desde la óptica de dos personajes emparentados por lazos familiares: Lucien y Henri, cuñados bien avenidos, aunque con posicionamientos bien distintos respecto a cómo actuar ante los abusos del empresario; ellos serán los que nos permitan ver qué sucede bajo tierra y cómo continúa la vida en la superficie. Y, evidentemente, entrará en juego un tercer protagonista que resultará clave: el robot, esa suerte de máquina futurista diseñada para suplantar al hombre como mano de obra (no revelo nada porque, como puede apreciarse, aparece en la portada). 

Con todo esto quiero decir que "Subterráneos" tiene dos partes bien diferenciadas: la más convencional que nos pone en situación y contexto y que posee esa deriva sindicalista y social, incluyendo soflamas y discursos sobre los derechos de los trabajadores y que tiene incidencia en el día a día del pueblo, tanto en el ámbito familiar como en el laboral; y una segunda parte que dejará de lado esa crítica social (aunque no del todo) y que supondrá el descubrimiento de un nuevo mundo fantástico. Curiosamente, las dos partes, más allá de la evidente diferencia paisajística y narrativa, también se van a diferenciar en la solidez del guión ideado por Baudy; en mi opinión, la historia cotidiana resulta más consistente que la subterránea, aunque esta sea más espectacular, y eso sucede porque, tal vez, la historia y la sociedad que vive en ese submundo son difíciles de abarcar y también porque su trama termina resolviéndose de forma algo precipitada.


Respecto apartado gráfico de "Subterráneos", que asume el propio Romain Baudy, el resultado es destacable, siendo sobresaliente el uso del color y de las sombras, ya que consigue alcanzar cotas muy elevadas que, además, contribuyen de manera definitiva a construir y enriquecer el hilo narrador. También conviene mencionar la creación de personajes y sus expresiones, los rasgos físicos característicos de cada uno o los detalles en su vestimenta y equipamiento, las escenas que tienen lugar en el pueblo, el ambiente opresivo de las viñetas que se desarrollan en la mina y, cómo no, las espectaculares ilustraciones del mundo subterráneo... muy buen trabajo en conjunto. Como curiosidad, el diseño del robot me recordó mucho a las máquinas del universo de Mike Mignola.


En conclusión, "Subterráneos" de Baudy - pulcramente editado por Ponent Mon - consigue que esa mezcolanza de aventuras, sindicalismo y ciencia-ficción protagonizada por unos mineros franceses suponga una historia atractiva, bien ilustrada, con un uso del color excepcional y un buen ritmo narrativo que, además, lleva implícito el siempre interesante mensaje de la lucha por los derechos y la conciencia de clase.

VALORACIÓN: 7'5/10

miércoles, 26 de octubre de 2022

SHUDDE-M'ELL


A inicios del siglo XX, el británico Sir Howard Windrop había encontrado unas extrañas tablillas en el norte del continente africano. Animado por el hallazgo, comenzó a trabajar en una traducción parcial en 1912, pero fue su colega Sir Amery Wendy-Smith el que realizaría la traducción completa de los “Fragmentos de G’Harne” siete años después.
 
El extraño libro hablaba de G’Harne, una ciudad perdida que había sido erigida en el Triásico por una raza llamada los Antiguos… una auténtica locura teniendo en cuenta que, por aquel entonces, la Tierra estaba habitada por poco más que reptiles. Aquella increíble e inverosímil teoría no había detenido a Sir Wendy-Smith y, ávido de aventuras, había decidido organizar y dirigir una expedición para localizar la ciudad en el año 1919; lamentablemente, la búsqueda terminó de forma trágica.
 
A pesar de que no hubo supervivientes, la rumorología afirmaba que aquellos hombres habían visto G’Harne con sus propios ojos y, como suele ocurrir, los rumores dieron paso a la leyenda: la ciudad existía, aunque esta se hubiera convertido ahora en un lugar en ruinas y repleto de madrigueras y grutas subterráneas, al parecer, gobernada por un ser monstruoso bautizado como Shudde-M’ell, el padre de los gusanos.
 
Así, guiados por las explicaciones y rudimentarios mapas que aparecía en las páginas de los “Fragmentos de G’Harne”, llevábamos meses recorriendo las regiones desérticas del norte de África en busca de la misteriosa ciudad escondida. Nuestra expedición parecía condenada a un final similar a la de Sir Wendy-Smith cuando, después de alcanzar la zona del Sáhara a su paso por Egipto, empezamos a sentir unos leves temblores durante las noches.
 
Cada vez que acampábamos, al llegar la madrugada, la arena parecía cobrar vida y moverse, como si algo gigantesco se deslizara por las profundidades del desierto. Varios de los bereberes que nos acompañaban como guías e intérpretes se mostraban preocupados y alguno de ellos mencionaba a una criatura primigenia maligna con aspecto de gusano gigante, ¿se referían a Shudde-M’ell aquellos hombres? No hacíamos excesivo caso a tales historias, pero finalmente, después de levantar el campamento base en el oasis de Siwa, los temores infundados resultaron ser terriblemente ciertos.
 
La tercera noche en Siwa empezó de manera extraña, con un silencio sepulcral e inquietante. De pronto, cesó la brisa, la atmósfera se enrareció y el ambiente se tornó denso. Costaba incluso respirar. Se me taparon los oídos, como cuando uno sufre un cambio de presión repentino, y sentí un dolor en el pecho que no era normal, como si el aire pesara y me incrustara en suelo. Mi corazón martilleaba desbocado, palpitando en mis oídos con la fuerza de un tambor de guerra, comiéndose el silencio absoluto y antinatural que lo colmaba todo.
 
De repente, el suelo se sacudió, la arena empezó a moverse y se escuchó un interminable crujido, una especie de lamento sobrenatural que parecía emanar de las entrañas de la tierra. Paró, por un momento dio la sensación de que iba a cesar el terremoto, pero no… fue el principio del fin porque el suelo volvió a temblar y esta vez lo hizo como si el mundo se estuviera desmoronando a pedazos, como si el corazón de la Tierra estuviese a punto de estallar: ¿qué demonios estaba sucediendo?
 
Y entonces, ruido. Ruido como si una colosal manada de búfalos desbandados se acercara y devastara todo a su paso. Y luego estaba aquella especie de sonido infernal, mezcla de aullido y aire aspirado. Todo mi cuerpo temblaba y no solamente de miedo, había palmeras que comenzaban a partirse por la mitad como cerillas, rocas que se desprendían y estallaban en mil pedazos, grietas inmensas que se abrían paso en la arena del desierto engullendo todo lo que encontraban en su camino… algo colosal estaba socavando las profundidades.
 
Mis compañeros estaban pálidos porque sabían, tan bien como yo, que no estábamos preparados para lo que pretendía emerger del más oscuro abismo de los infiernos.


Si quieres leer más relatos, no dudes en ir a: Relatos cthuleros

domingo, 24 de julio de 2022

THE WAR TO ENDS ALL WARS - SABATON

TÍTULO: The War to end all Wars
AUTOR: Sabaton
AÑO: 2022
ESTILO: Power Metal
SELLO: Nuclear Blast

"La Gran Guerra, la Gran Gira y la no tan gran pandemia...
En 2019 lanzamos el álbum "The Great War", un gran álbum con muchas historias ligadas a él. A través del álbum y de nuestro recién estrenado "Sabaton History Channel" contamos historias de la Primera Guerra Mundial, historias que habíamos planeado llevar a nuestra mayor gira mundial. Sin embargo, el Covid-19 tenía otros planes y en marzo de 2020 nos vimos obligados a abandonar la gira y regresar a casa, con la esperanza de volver pronto a la carretera y acabar lo que habíamos empezado.
Disfrutamos mucho escribiendo "The Great War" y sentíamos que este pedazo de la historia tenía más hazañas que contar, así que decidimos escribir un álbum secuela a "The Great War". Reunimos algunas de las historias más impactantes y esculpimos un álbum del que estamos muy orgullosos. Mientras escuchas "The War to end all Wars", la saga de la Gran Guerra continua... porque la guerra nunca termina".

Sabaton es, sin lugar a dudas, una de las grandes bandas de power metal del mundo y su popularidad sigue subiendo como la espuma; disco tras disco, gira tras gira y concierto tras concierto, se han consagrado, convirtiéndose en un grupo perfectamente reconocible por su estilo, por sus letras y por su estética. Desde 1999 hasta 2022 su trayectoria ha sido meteórica y siempre se han mantenido fieles a una manera de hacer las cosas, sustentando sus discos en la historia militar, en unos poderosos riffs, en unas melodías pegadizas de estribillos que entran a la primera y en esa omnipresente épica que lo impregna todo. Sabaton tiene la fórmula mágica y, aunque los discos no siempre son sobresalientes, lo cierto es que funcionan, suenan bien y, cuando te quieres dar cuenta, ya estás coreando, moviendo los pies o sacudiendo la cabeza. Si encima te gusta la Historia, como es mi caso, entonces ya estás perdido.


"The War to end all Wars" no es el mejor álbum de los suecos, era bastante más completo el anterior -"The Great War" (2018)- y está lejos de grandes obras como "The Art of War" (2008) o "Carolus Rex" (2012), pero sigue siendo un disco de producción impecable, que rezuma Sabaton en cuanto le das al play y que contiene algunos temas a los que te vas a enganchar desde el primer momento. ¿Se les puede achacar cierta monotonía? bueno, no es fácil innovar cuando llevas 10 álbumes de estudio, es prácticamente imposible que a alguno no le suene repetitivo, pero, al fin y al cabo, tienen un sonido y una puesta en escena inconfundible. Además, ¿es la única banda o cantante al que le pasa? por supuesto que no. Si te gusta Sabaton, aquí tienes otra dosis de potencia, épica e historia bélica a cargo del carismático Joakim Brodén, Pär Sundström y compañía.

Como ellos mismos dicen, este disco es una secuela del anterior. Al fin y al cabo, la Gran Guerra es uno de los episodios más trágicos de la historia de la humanidad y quedaban aún muchas pequeñas historias por contar. Algo más de cuatro años de guerra que dejaron muchos millones de muertos y heridos, que asolaron todo el continente europeo, pero que también llevaron el conflicto hasta África, Oriente Medio e incluso al Pacífico... y que, a la larga, sembrarían las simientes de la futura y devastadora II Guerra Mundial. Europa se desmoronó, grandes imperios europeos llegaron al fin de sus días, se hundió la economía, estalló la Revolución Rusa y Estados Unidos inició su ascenso meteórico como gran potencia mundial; el mundo había cambiado definitivamente.


Es probable que Sabaton concluya con este disco su repaso a la Gran Guerra porque ahora sí han decidido empezarlo y terminarlo como comenzó y concluyó la I Guerra Mundial; con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo en junio 1914 y con la firma del polémico Tratado de Versalles en junio de 1919. A partir de ahí, el disco recorre distintos pasajes, algunos completamente desconocidos para mí, como la avalancha que sepultó a centenares de soldados en el monte Marmolada, en los Dolomitas, o la historia de la sargento Milunka Savic, que se hizo pasar por su hermano, y otros fragmentos de la historia más famosos como el del oficial británico Adrian Carton de Wiart, el soldado inmortal, o la celebración de la Navidad en 1914 entre enemigos en el frente occidental, reuniendo a alemanes, franceses y británicos para intercambiar comida y regalos. Esto es algo que me entusiasma de Sabaton, pero admito que estudié Historia y que cualquier aproximación a ella, si encima me permite descubrir episodios, personajes, momentos y anécdotas que no sabía que hubieran existido o sucedido, es para mí un regalo.


"The War to end all Wars" es un disco completo, con cortes variados que incluyen canciones más rápidas, medios tiempos e incluso algún momento más lúgubre y denso. Como siempre, si decides hacerte con el formato History Edition, además, podrás disfrutar de algunas introducciones muy interesantes y de efectos especiales que ambientan muy bien el arranque de cada tema. Así, respecto de las canciones, como ya he dicho, es un disco variado con temas más rápidos, otros más pesados y solemnes, que también contiene los característicos coros y los estribillos pegadizos marca de la casa, incluyendo, además, alguna concesión musical con la presencia de teclados. Mis favoritas son "Stormtroopers", "Hellfighters" y, sin duda, la trepidante "The Unkillable Soldier", cuyo vídeo podéis ver a continuación:


Para acabar, me gustaría explicar que Sabaton es una banda que ha lanzado su propio juego de mesa ("A battle through History"), que también tiene diferentes juegos online en su página web, que vende TODO el merchandising que puedas imaginarte, que posee un festival propio en su ciudad natal desde 2008 (Sabaton Open Air, en Falun)  y que es capaz, desde 2010, de fletar un crucero de 24 horas por el Báltico, tocando en directo para sus fans... ¿de verdad aún no conoces a Sabaton?

VALORACIÓN: 7'5/10

miércoles, 20 de julio de 2022

VAGABUNDO DIMENSIONAL

En esta ocasión nos encontrábamos serpenteando por un espeso bosque de abetos milenarios, tan caprichosamente dispuestos y apretados entre sí que nos obligaban a avanzar en fila india… tenía la extraña sensación de que nos hacían caminar justo por donde ellos querían. El búnker de la Orden del Crepúsculo de Plata, supuestamente, esperaba al final de aquella maraña interminable de árboles.

Aunque el día había amanecido fresco, a medida que nos habíamos ido adentrando en aquel bosque, el aire que respirábamos se había ido tornando cada vez más espeso y húmedo, dejando la inquietante sensación de que se te pegaba a la piel. A su vez, el silencio era sepulcral, solamente roto por el constante roce de las agujas de los abetos en nuestras ropas y por la vegetación en descomposición que íbamos pisando.

Miraba nervioso a todas partes, algo no encajaba y me olía mal. No se escuchaba ningún animal o insecto y una perturbadora tranquilidad se había adueñado de todo; el bosque parecía estar muerto, como conteniendo el aliento. Los gestos de mis compañeros, tensos y empapados de humedad, decían que no era el único que estaba preocupado. Algo nos acechaba desde hacía un buen puñado de minutos, pero éramos incapaces de saber qué.

Y de pronto sucedió. Escuché un grito ahogado a mi espalda y, cuando me giré, apenas tuve tiempo de verlo. Un horrendo ser aparecido de la nada, de enormes fauces hambrientas y rostro terroríficamente inexpresivo, había abrazado a Cahill. Nuestro compañero forcejeaba por soltarse, pero sus esfuerzos eran del todo inútiles porque la criatura apretó aún más su demoníaco abrazo, clavando sus garras en la mortal carne de Cahill.

No tuve tiempo de abrir fuego, cuando apunté, el monstruo se había desvanecido. Tal y como había llegado, silencioso y mortal, el Vagabundo se había marchado a otra dimensión con su presa…


Si aún tienes ganas de más, puedes ir a: Relatos cthuleros

martes, 28 de junio de 2022

HOMBRES DE LAS NIEVES


Nos hallábamos en el Nanda Devi, en la cordillera del Himalaya. La expedición de Judas A. Pennyworth y Bill Seven pretendía coronar su cima, atacándola a través del desfiladero Rishi… 7.816 metros de hielo, roca y nieve. Aunque estábamos en pleno mes de agosto, el día había amanecido bajo una persistente tormenta de aguanieve que, combinada con un cortante viento, impedía ver con claridad. Más allá de los 3 metros era imposible distinguir nada, así que nos tocaría avanzar despacio para no perder las referencias.

El clima había cambiado repentinamente, como si la naturaleza quisiera evitar que la raza humana conquistara otro territorio virgen. La noche había sido tranquila, pero antes de la salida del sol, unas ráfagas de viento ululante habían colmado el sepulcral silencio de aquel colosal macizo. Tal vez fuera el mal de las alturas, pero tenía la sensación de que el viento hablaba en susurros, lanzando advertencias. Y no era el único; los sherpas también estaban visiblemente nerviosos y habían recomendado que diéramos media vuelta, explicando historias sobre los rákshasa, unas criaturas demoníacas mitológicas.

De todos modos, Pennyworth y Seven estaban tan ansiosos por coronar la cima que hicieron caso omiso de las supersticiones locales. Y entonces, mientras estábamos recogiendo las tiendas y el resto de pertrechos, los peores temores se hicieron realidad cuando una sombra blanca pareció moverse en mitad de la tormenta. Entrecerré los ojos para tratar de ver algo y me pareció distinguir tres enormes siluetas de andar simiesco que se estaban aproximando a nuestro campamento. Los sherpas salieron corriendo y por un instante me quedé petrificado ante lo que estaba viendo; ¿hombres prehistóricos que habían sobrevivido a la glaciación?, ¿grandes primates en el Himalaya?... ¿qué diablos eran aquellos seres?

De pronto, un coro de gritos profundos y guturales hendió el aire y se me heló la sangre en las venas. El terror de algo primigenio se apoderó de mí y eché a correr detrás de los sherpas con la mochila a medio cargar, sin mirar atrás, pero presintiendo que aquellas pesadillas blancas como la nieve se acercaban cada vez más… 


Si te quedan ganas de leer más historias puedes ir a: Relatos cthuleros