EL BLOG DE LOS LIBROS Y LA MÚSICA

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jueves, 25 de abril de 2019

EL AZOGUE - MAREA

TÍTULO: El Azogue
AUTOR: Marea
AÑO: 2019
GÉNERO: Rock duro
SELLO: El Dromedario Records

"Seré un trozo de luna podrido y resiliente, el dueño silencioso de una lengua candente. Seré el cuerpo presente que se metió el futuro en el calzón".


Ocho años hemos tenido que esperar a que subiera la Marea y que volviera a remojarnos los pies con su rock de barrio, sus versos de contenedor, su poesía de bragueta y revolcón, de mala baba y de raíces auténticas, con ese puntito de romanticismo agreste y salvaje. Echábamos de menos al Kutxi, por mucho que pudiéramos degustarlo a cuentagotas en algunas colaboraciones, porque echábamos de menos su voz cazallera acompañando el vuelo del Kolibrí por su mástil, la energía al bajo del Piñas, la batería de Alén y la guitarra de César. Demasiado tiempo aguardando a que la Marea decidiera volver a arrasar con todo, pero finalmente ha llegado "El Azogue" y puedo afirmar que la espera ha valido la pena.

Los de Berriozar regresan con un disco que el mismo Kutxi ha calificado de perfecto, el mejor disco de todos a nivel instrumental y lírico. No soy quién para llevarle la contraria al compadre Romero, así que cada uno juzgue "El Azogue" cuando pueda disfrutarlo. Seguramente le lloverán críticas, como le cayeron en su día a Extremoduro o al propio Robe, porque los más puristas hubiesen preferido un trabajo que recordara a "Besos de perro", pero el inmovilismo nunca ha sido una buena opción vital.

Que una cosa es ser fiel a la esencia, no perder de vista los orígenes, recordar de dónde mamaste y otra, muy diferente, es no querer evolucionar, crecer, aprender y, aunque a algunos nos cueste más que a otros, madurar. Que los Marea ya no tienen 20 años, más bien han cumplido 20 años y su sonido sigue siendo el mismo, pero con algo más de poso, con menos ansiedad, con la misma mala leche canalizada de otro modo y con la perspectiva que te dan las canas. Eso le sucedió a Extremoduro cuando presentó "Material defectuoso", sucedió cuando Robe decidió darse un paseo en solitario y sucede ahora con "El Azogue" y habrá quien considere que se han reblandecido, renunciando a sus orígenes. A ellos les digo que disfruté mucho de la raigambre del Kutxi y que aprecio mogollón lo que le aletea al Robe, así que me gusta cómo suena lo nuevo de Marea.

Marea sigue siendo uno de los mejores y mayores exponentes del rock duro nacional, eso es innegable. Y como saben de dónde vienen, siguen haciendo guiños al Carabanchel del legendario Rosendo y su Leño o a la Plasencia del gran Robe, y saben agradecer el camino que abrieron otros antes, derribando barricadas sin tregua gracias a un tal Enrique Villarreal. Las letras del Kutxi siguen destilando esa poesía envejecida en barricas de ron añejo que un pirata logró como botín en algún abordaje y los dedos del Kolibrí siguen revoloteando con maestría. Que sí, que puede que el grupo haya perdido cierta velocidad punta y cierta contundencia en algunos temas del disco, pero "El Azogue" rezuma Berriozar por los cuatro costados.

Y es que el Kutxi es mucho Kutxi y su lírica inconfundible (en este disco quizá algo menos enrevesada), combinada con su voz de quejíos de madrugada, hacen de él un tipo único en nuestro rock. Y si algo tenía claro es que, cuando Marea decidiera volver, lo haría con dos cojones y con un buen trabajo bajo el brazo. Tal vez en una primera escucha pueda parecer que el disco es continuista, poco arriesgado e incluso plano, pero a medida que uno se lo hace suyo, que empieza a hacerse familiar y a filtrar sus melodías, "El Azogue" comienza a ofrecer todo lo que guarda en cuanto a letras, ritmos, sonido y honestidad.

El disco contiene 10 canciones entre las que hay de todo, desde temas que saben a la Marea más auténtica, algún tema lento y emotivo donde el Kutxi luce su voz y su tinta, otro en el que es el Piñas quien coge el micro, algún medio tiempo, buenos riffs... al final, como decía, todo conserva intacto el ADN de los de Berriozar. Si tuviera que elegir, me quedaría con "Jindama", "Un hierro sin domar", "Ocho mares" y "Muchas lanzas".

Os dejo con el vídeo "En las encías", su primer single, en el que nos encontraremos con un cameo muy especial:


Y que siga subiendo la Marea...

VALORACIÓN: 8/10

viernes, 5 de abril de 2019

BERÉZINA - FRÉDERIC RICHAUD & IVÁN GIL

TÍTULO: Berézina Integral
AUTOR: Fréderic Richaud & Iván Gil
EDITORIAL: Ponent Mon
AÑO: 2018
GÉNERO: Cómic

"Septiembre de 1812. Napoléon y su Grande Armée entran en Moscú sin encontrar resistencia alguna. Y con razón, pues la ciudad está vacía. ¿Dónde están sus habitantes?, ¿y los víveres? Esa misma noche arde el barrio chino. El incendio devora rápidamente las casas de madera. No se puede lucha contra él, las bocas de incendio han desaparecido. ¡Es una trampa!"

Berézina. Para algunos seguramente será un nombre completamente desconocido. Otros tal vez sepan que se trata de un río de Bielorrusia, un afluente del más famoso Dniéper. Lo que muchos no sabrán es que el Berézina ha sido testimonio de dos grandes batallas: la primera, en plena Guerra del Norte (1708-1709), entre los rusos del poderoso Pedro I el Grande y los suecos del gran Carolus Rex; la segunda, durante la campaña rusa de Napoleón, ya en el contexto de las Guerras Napoleónicas (1810-1815).

El cómic de Fréderic Richaud e Iván Gil dedica cerca de 200 páginas a una parte de la campaña de Napoleón en Rusia. Concretamente, resume los acontecimientos más determinantes que tuvieron lugar en suelo ruso: la llegada a Moscú y el posterior y dramático avance francés hasta el río Niemen en busca de la salvación. "Berézina" es la crónica de la retirada y consiguiente derrota de la Grande Armée a manos, principalmente, del comandante en jefe del ejército ruso, Mikhail Kutuzov.

Se trata de una novela gráfica que recoge todas las miserias y fracasos de Napoleón y sus sueños de grandeza, en los que arrastró y hundió a un buen puñado de franceses. Lejos de la épica y de los grandes cuadros pintados en la época para enfatizar la colosal figura de Bonaparte, el trabajo de Richaud y Gil destapa las vergüenzas de una campaña sin sentido en la que los rusos, conocedores de su geografía y de su clima, atraparon a los franceses entre el hielo y la nieve. Lo que no mataron los rusos, se lo llevó por delante el invierno y sus temperaturas extremas.

"Berézina" está basado en la novela "Nevaba" del francés Patrick Rambaud, un reputado escritor de novela histórica que ha dedicado una exhaustiva trilogía a la caída del imperio de Napoleón. Lo curioso del caso es que el tándem Richaud-Gil ya adaptaron en su día el primero de los libros de la citada trilogía, "La Batalla", dedicado a la primera gran derrota de la Grande Armée, a manos del Imperio austriaco, al intentar cruzar el Danubio.

La obra de Fréderic Richaud e Iván Gil es espectacular y loable, por el tiempo invertido en documentarse como es debido para un cómic de esta envergadura, por su ejecución, por el ritmo de la historia, por todo lo que transmiten las viñetas y por acercar al gran público un episodio fundamental de la historia de Europa. El dibujo de Iván Gil realza y da vida a un guión ya de por sí muy elaborado, demostrando que tiene un talento innato para plasmar las cargas de caballería, los vastos paisajes que dan cabida al multitudinario ejército napoleónico, los detalles y colores de los diferentes uniformes, por no mencionar las espectaculares portadas. En definitiva, Gil captura a la perfección el abrumador paisaje y el drama humano que tuvo lugar en Rusia.

En "Berézina" asistiremos a la llegada, en septiembre de 1812, de las agotadas tropas de Napoleón al Moscú del Zar Alejandro I, encontrando una ciudad abandonada y casi desierta. Ese hecho confunde a los franceses, que no tienen muy claro qué paso dar a continuación. Las dudas se desvanecen cuando se inician los incendios provocados que arrasan buena parte de la hermosa ciudad del Kremlin y que empujan a los franceses asalir de Moscú e iniciar, así, su particular calvario por un infierno blanco que irá cavando tumbas a lo largo de un cementerio gélido e implacable. El resto del cómic es la crónica de la desesperación, de las penurias, de los uniformes raídos y destrozados, del azote constante de unos cosacos que no cesaron de hostigar al ejército francés, de la inmensidad de las estepas rusas, de la absurda pérdida de vidas humanas, de cadáveres de hombres y caballos congelados, de la supervivencia a temperaturas próximas a los 30 grados bajo cero y de cómo los delirios de grandeza y la ambición desmedida de Napoleón terminaron por esfumarse.

"Berézina" es un relato gráfico sobre el orgullo de Francia, sobre su Grande Armée, sobre el sueño de una Europa unida bajo un mismo mando y sobre la ambición de un hombre que quiso ir más allá de Alejandro Magno, convencido y seguro de su glorioso destino, y que no dudó en condenar a muerte a miles de soldados en una campaña abocada a la derrota de antemano. Napoleón no solamente subestimó al ejército ruso, sino que obvió por completo al que terminaría siendo su peor enemigo: la climatología. Lo que son las cosas, unos siglos después, el Führer cometería prácticamente el mismo error al pretender derrotar a los soviéticos y el frío invierno ruso volvería a suponer el inicio del declive y posterior derrota de un funesto personaje que pretendía adueñarse de toda Europa.

Aunque la figura de Napoleón y su sombra son casi omnipresentes, "Berézina" no se centra en él. Son varios los protagonistas que nos permiten asistir al horror desde casi todos los frentes. Tenemos a un veterano capitán de la guardia, D'Herbigny, y su acompañante Paulin (cuya relación me recuerda, de vez en cuando, a la de Don Quijote y Sancho Panza); también acompañaremos a un joven, Roque, con habilidad para las letras que terminará como secretario del emperador; tropezaremos con una compañía teatral de lo más variopinta y fuera de lugar; y además conoceremos a otros oficiales que, con mayor o menor acierto, tratarán de aconsejar a un Napoleón obcecado. Ese reparto posibilita ver las "comodidades" de la clase noble militar y compararlas con la miseria soportada por la soldadesca o por una retaguardia cada vez más disgregada.

El balance final de la odisea francesa en su huida hacia el oeste, es demoledor. Aunque las cifras siempre oscilan y nunca terminan de ponerse de acuerdo, tienden a situar al ejército de Napoleón en torno a los 600.000 soldados, sumando tropas polacas, alemanas, suizas, italianas o españolas, entre otras. Al concluir la terrible campaña rusa muy pocos fueron capaces de cruzar el Niemen y poner sus vidas a salvo y aunque salvaran el pellejo, el precio a pagar fue muy elevado en forma de lesiones, mutilaciones y demás sombríos recuerdos y marcas que dejó el crudo invierno y la hambruna... Para que os hagáis una idea, el recuento de bajas entre franceses (más aliados) y rusos supera holgadamente el medio millón de hombres.

Si os gusta la Historia, "Berézina" es vuestro cómic.

VALORACIÓN: 8/10

viernes, 15 de marzo de 2019

LAS CRÓNICAS DE LEGIÓN - FABIEN NURY

TÍTULO: Las Crónicas de Legión
AUTOR: Fabien Nury
EDITORIAL: Yermo Ediciones
AÑO: 2013
GÉNERO: Cómic

"Tras la muerte de Vlad Tepes, el legendario monarca transilvano que sirvió de inspiración a Bram Stoker para crear al Conde Drácula, su espíritu se encarna en distintos cuerpos que siempre tienen algo en común: estas nuevas versiones del temible Tepes son personajes amantes de la violencia y la crueldad, y el destino los ha llevado a vivir en momentos clave de la historia de la humanidad, como la colonización del Nuevo Mundo, las guerras napoleónicas o la Inglaterra victoriana, contemporánea a los crímenes de Jack el Destripador".

Que el mito de Drácula es atractivo, resulta indudable y por eso se han escrito muchos libros, se han adaptado diversos cómics y se han filmado numerosas películas y series. Si uno piensa en Drácula, le vienen un puñado de nombres a la cabeza; por supuesto, el primero es el de Vlad Tepes, príncipe de Valaquia en el siglo XV y que va íntimamente ligado al de Bram Stoker, ya que se inspiró en su figura para escribir su famosa novela "Drácula" en 1897, pero también lo relacionamos a nombres de actores míticos como Béla Lugosi o Christopher Lee (un grande!) y, finalmente, al de Francis Ford Coppola por su excelente película "Drácula de Bram Stoker", rodada en 1992. Evidentemente, cada generación tendrá sus referentes, pero para los que ya hemos pasado de los 40, probablemente esos sean los nombres que más asociamos al mito del vampiro.

El trabajo de Fabien Nury es una nueva aproximación a la figura del vampiro, más concretamente a la persona de Vlad Tepes. El proyecto de Nury es ambicioso, su "Las Crónicas de Legión" es un cómic poderoso, sugerente e interesante que pretende ofrecer una visión distinta del vampiro más clásico, pero también diferente del vampiro más ligero y adolescente que ha llegado a nuestros días. Además, para darle más enjundia aún a un proyecto, repito, bastante ambicioso, decide rodearse de distintos dibujantes con estilos bien diferenciados, entre los que destacan el español Tirso Cons y el francés Mathieu Luffray (un autor brutal, como pudimos ver en "Long John Silver", ya reseñada en el blog).

¿Y por qué contar con hasta cinco dibujantes? pues porque Nury ha decidido acompañar a Vlad Tepes, aprovechando su naturaleza eterna, por distintos períodos de la historia y adjudicando cada época a un dibujante, realzando así el trato diferencial que pretende para cada una de ellas. El resultado en el apartado gráfico es espectacular, aunque en ocasiones tenga algún altibajo. En ese sentido, mucho tienen que ver las preferencias de cada uno y yo, por ejemplo, he disfrutado mucho con Luffray (encargado de la historia que abre el cómic en Transilvania) y con Zhang Xiaoyu (encargado del período de las guerras napoleónicas), pero no me ha entusiasmado la parte del relato ambientada en el Nuevo Mundo ejecutada por Mario Alberti y que me ha parecido algo desigual. Con nuestro Tirso y su Inglaterra de la época victoriana también he tenido un ligero sabor agridulce. De todos modos y en su conjunto, visualmente es una obra poderosa y con un acertadísimo uso de la paleta de colores para dotar de una ambientación precisa a los diferentes hilos argumentales.

Sobre el argumento y el guión, pues me ha sucedido un poco lo mismo. Me parece un cómic que se podría haber exprimido más porque la idea de Fabien Nury es muy buena, pero que, al mismo tiempo, por querer abarcar mucho, termina pecando de cierta irregularidad en el desarrollo de las tramas. Claro, tal vez para llegar a ese punto de excelencia, en vez de cuatro álbumes (recopilados aquí por Yermo Ediciones en un integral), hubiesen sido necesarios cuatro más, pero cuando termina el cómic te queda la sensación de ¿y todo esto tan grande lo acabamos así?

A pesar de todo, insisto en que "Las Crónicas de Legión" es una obra apasionante, tanto en su faceta visual, como en su trabajo de guionización, con sus buenas dosis de fantasía, intrigas, aventuras e incluso historia. Fabien Nury realiza una aproximación original al mito de Drácula, ya que no lo presenta como un personaje eterno y también lo aleja del punto seductor gracias a su poderoso influjo que podíamos ver, por ejemplo, en el Drácula de Coppola. Es decir, no es que Vlad Tepes haya dejado de ser eterno o inmortal, lo sigue siendo, pero para ello necesita ocupar nuevos cuerpos, como una esencia que va poseyendo a otras personas y de las que va absorbiendo recuerdos, vivencias y conocimientos... y aunque intenta vivir ajeno a esas personas a las que va poseyendo, realzando el carácter solitario del personaje, no siempre consigue no implicarse. Asimismo, decide introducir en la historia al hermano pequeño de Vlad Tepes, Radu, al que también dota de ese poder vampírico. Ah, tampoco vamos a asistir al clásico mordisco en la yugular... digamos que aquí, tanto Vlad como Radu tienen otra manera de "transportarse".

El personaje de Radu Tepes es, en gran parte, el responsable de la principal trama de "Las Crónicas de Legión", ya que no cesará en su empeño de perseguir a lo largo de los siglos a su hermano Vlad para acabar con él y, así, es como visitaremos los diferentes escenarios y épocas: Transilvania en el siglo XV, el Nuevo Mundo en el siglo XVI, las estepas rusas a inicios del siglo XIX y Londres de finales del XIX. Las razones de Radu para acabar con Vlad tardarán en salir a la luz, pero terminaremos por conocerlas.

Finalmente, dos curiosidades. La primera es que el nombre de Legión no es invención de Nury, sino que aparece en el Nuevo Testamento de la Biblia, citado en un par de evangelios. Jesús está en la región de Gadara (Jordania) para sanar a un hombre poseído por demonios y cuando le pregunta cuál es su nombre, el hombre le responde: "Mi nombre es Legión, porque somos muchos". La segunda curiosidad no os la desvelo, solamente os diré que hay un cameo que supone un claro guiño/homenaje de Nury a la historia del personaje de Drácula.

En definitiva, Fabien Nury presenta un trabajo notable que, en mi opinión, podría haber sido excelente, pero que también se disfruta y se lee con interés, apoyado en un extraordinario apartado gráfico. "Las crónicas de Legión" es otro acercamiento al mito de Drácula, siempre atractivo, que gracias - una vez más - a Yermo Ediciones podemos adquirir en formato integral y con una presentación muy cuidada.

VALORACIÓN: 7'5/10

viernes, 8 de febrero de 2019

SAGA KICK ASS - MARK MILLAR & JOHN ROMITA JR.

TÍTULO: Kick-Ass
VOLÚMENES:
  1. Kick- Ass
  2. Hit-Girl (precuela de Kick-Ass 2)
  3. Kick-Ass 2
  4. Kick-Ass 3
AUTOR: Mark Millar & John Romita Jr.
EDITORIAL: Panini Comics
AÑO: 2010-2015
GÉNERO: Cómic

"¿Alguna vez has querido ser un superhéroe? ¿Soñabas con ponerte una máscara y salir ahí fuera a pegar una paliza a los malos? Bueno, pues este cómic es para ti. ¡El cómic que empieza allá donde otros sólo se atreven a llegar! Si te lo pierdes, debes de ser idiota".

Mark Millar, un tipo brillante, un guionista al que si dejas libre, es capaz de traspasar los límites que se han concebido y que puedas imaginar. Un escocés con un punto irreverente y provocador, pero con ese toque de creatividad que, en ocasiones, echamos de menos en el mundo del cómic. Un autor consagrado que ha trabajado para las grandes editoriales (Marvel y DC), que ha visto como sus obras eran adaptadas al cine, que ha escrito historias protagonizadas por personajes icónicos como Lobezno o Superman (por cierto, muy recomendable su "Superman: hijo rojo"), realizando notables incursiones en La Liga de la Justicia, X-Men o Vengadores, pero que también ha sido capaz de cosechar éxito de público y crítica con cómics más personales como "Superior", "Nemesis", "Wanted" y, cómo no, la espectacular saga de "Kick-Ass".

No sé si es la mejor creación de Mark Millar, pero la he disfrutado mogollón, desde la aparición de su primera entrega en 2010, hasta el colofón final de "Kick-Ass 3", ya en 2015. La premisa es sencilla, ¿qué pasaría si un día alguien decide comprar por eBay un traje de neopreno verde, ponerse una máscara, agarrar un par de palos y salir a la calle a hacer de superhéroe? Y si, además, ese alguien es un estudiante de secundaria que se sabe frases enteras de Batman y recuerda con todo lujo de detalles viñetas del héroe de Gotham, que no sabe artes marciales, no es especialmente fuerte o atlético... vamos, que ni tiene poderes, ni posee formación en combate de ningún tipo. Pues ese chaval, llamado Dave Lizewski, es nuestro héroe: Kick-Ass (traducido vendría a ser algo así como "Pateador de culos").

Si eso ya es una locura (no es la primera vez que se puede ver en cómic, Alan Moore ya lo hizo antes, aunque de manera menos salvaje), la enajenación sube exponencialmente cuando surgen imitadores de Kick-Ass y, de pronto, New York se llena de hombres y mujeres embutidos en llamativos trajes que patrullan las calles como si fueran superhéores, ayudando y protegiendo al prójimo. Delirante, a cuál tiene un nombre más curioso o un atuendo más friki... Sin embargo, el clic definitivo en la vida de Kick-Ass se produce cuando Big Daddy (podría ser The Punisher sin problemas) y Hit-Girl se cruzan en su camino y pasa, por así decirlo, de rescatar gatitos a verse las caras con bandas organizadas de criminales. El plomo, las explosiones, los filos cortantes, la sangre y la muerte empiezan a formar parte de su día a día. Ah y todo ello aderezado con la difusión mediática instantánea que comportan las redes sociales, para mal y para bien, como podrá comprobar Kick-Ass en sus propias carnes: la fama tiene un precio.

No son cómics para estómagos flojos, ni para personas con sangre de horchata. Si no te gusta el cine de Quentin Tarantino, no leas a Millar. Si se te va a atragantar ver tripas desparramadas sin compasión, olvídate de "Kick-Ass". Si te vas a escandalizar porque una niña es capaz de rebanar una cabeza con una katana sin pestañear, aléjate de estos cómics. A los que ya conocen a Millar, todo esto no les pillará de nuevo porque es un autor con mucha facilidad para la violencia, tanto física como verbal, pero el mérito radica en que no parezca gratuita, él la concibe como parte indispensable de sus historias (de ahí el símil anterior con Tarantino).

El concepto de superhéroe convencional no existe, aquí no vamos a encontrarnos con un Capitán América al uso, no. En "Kick-Ass" estamos hablando de justicieros, lo cual siempre genera un debate ético y moral sobre su autoridad y los métodos que utilizan para impartir justicia. Nada nuevo tampoco, no hay más que ver la relación que mantiene Batman con las personas que consideran que él es el culpable de los bichos raros que habitan Gotham o sus altibajos con una policía que no siempre aprueba su modus operandi. Una situación similar nos encontraremos también en "Kick-Ass", reflejada en el entorno familiar de Hit-Girl y la relación que mantiene con su padrastro, un oficial de policía de New York que conoce su identidad secreta. Huelga decir que, como sucede en Gotham, aquí también parte del cuerpo de policía está corrompido, con las manos sucias y en estrecho vínculo con la mafia.

Otro punto fuerte de "Kick-Ass" es el hecho de que no se centre únicamente en la vida del alter ego de los protagonistas. Millar opta por dar casi el mismo peso a la vida cotidiana, así que asistiremos a los problemas típicos de un adolescente: la relación con los padres, los conflictos en el instituto, las primeras citas, el descubrimiento del sexo, sus amistades y hobbies... y, por supuesto, cómo encajar todas esas cosas con sus actividades clandestinas como superhéroe. Además, una cosa es ponerse un traje, flipar en colores y salir a la calle creyéndote alguien y otra muy distinta el día que un tipo te saca un navaja o alguien te apunta con una pistola... porque no olvidemos que estamos hablando de un adolescente que se hace llamar Kick-Ass, que no posee poder alguno, ni conocimiento de técnicas de combate y que va armado con dos simples palos forrados de cinta verde.

"Kick-Ass" está repleta de guiños a muchas de las historias de superhéroes que has leído, tanto de Marvel como de DC, pero también a series y películas. Las referencias son muy claras, fácilmente reconocibles y eso termina por generar cierta complicidad con el lector. Mark Millar es perro viejo y se las sabe largas, muy largas, y acaba ofreciendo un producto muy suyo que hará las delicias de sus incondicionales, al mismo tiempo que sus detractores seguirán achacándole los mismos defectos de siempre. Que sí, es cafre, bruto, excesivo, malhablado y sanguinario, sí, totalmente... pero a mí me divierte. Además, considero que detrás de todos esos ingredientes made in Millar, hay bastante más que violencia porqué sí.

Dejadme añadir, antes de terminar, que "Kick-Ass" se disfruta, más allá de las vueltas de tuerca y golpes de efecto de Millar, gracias al espectacular dibujo del gran John Romita Jr. Si el guión ya es trepidante y rebosa humor, acción y sangre (para qué negarlo), las viñetas de Romita Jr. acompañan y engrandecen la historia, además de otorgarle una percepción casi cinematográfica. De acuerdo, no es el mejor trabajo de Romita Jr., pero lo cierto es que el dúo formado por el escocés y el neoyorkino es brillante y se nota el alto grado de entendimiento alcanzado por ambos, fruto de una química especial que los ha hecho caminar de la mano desde el principio en una simbiosis perfecta.

Por resumir muy mucho: si lo pasaste bien viendo "Deadpool", si además de flipar con las escenas de acción y reírte con las jugosas bromas, te gustó el guión y el desarrollo de la película, entonces ya estás tardando en hacerte con la obra de Millar & Romita Jr., porque, además, el desenlace de "Kick-Ass 3" es memorable y está a la altura de toda la saga.

VALORACIÓN: 8/10

miércoles, 30 de enero de 2019

EL ESPARTANO - JAVIER NEGRETE

TÍTULO: El Espartano
AUTOR: Javier Negrete
EDITORIAL: Espasa
AÑO: 2017
GÉNERO: Narrativa Histórica

"Año 480 a.C. Antes de morir en las Termópilas, el rey Leónidas entrega una carta sellada al oficial Perseo y le ordena que regrese a Esparta y se la entregue a su esposa, Gorgo. ¿Por qué decide que el mejor guerrero de la ciudad abandone la batalla, cuando la ley espartana prohibía retirarse o rendirse?

Esta es la historia del hombre que nació y se crió como Perseo, hijo del rey Damarato. Víctima de conjuras palaciegas, perdió el derecho al trono y debió aprender a sobrevivir como un simple guerrero. Mientras se olvidaba de quién había sido y quién estaba destinado a ser, soportó mil pruebas que lo convirtieron en otra persona: Perseo, un espartano más... y a la vez un campeón entre campeones. Y mientras tanto, tuvo que ver cómo Gorgo, la mujer que amaba, se casaba con un miembro de la familia que había hundido su vida".

Javier Negrete, probablemente uno de los mejores escritores de narrativa histórica del país, con numerosos éxitos literarios a sus espaldas como "Salamina", "Señores del Olimpo", "Alejandro Magno y las Águilas de Roma" o su saga de fantasía épica ambientada en el mundo fantástico de Tramórea, vuelve a sumergirnos en la historia de Grecia una vez más con su última novela, "El Espartano".

Esta vez, "El Espartano" nos transporta hasta la mítica batalla de Platea (año 479 a.C.), un episodio determinante en las Guerras Médicas que enfrentaron a la Grecia libre contra el impresionante ejército persa de los Aqueménidas, primero de Darío y luego de Jerjes. No es la primera vez que se asoma a este escenario, pues ya nos permitió asistir a la batalla naval de Salamina y sufrir en el paso de las Termópilas, quizá el episodio histórico más conocido de las Guerras Médicas gracias a Frank Miller y su 300, además de la posterior adaptación cinematográfica.

Como buen conocedor del mundo grecorromano clásico, Negrete se desenvuelve a las mil maravillas en ese terreno y más después de haberse empapado de Herodoto de Halicarnaso, considerado el primer historiador del mundo occidental y principal cronista y fuente de conocimiento para acercarse a las Guerras Médicas, gracias a su "Historias". Y, como ya hiciera en anteriores novelas históricas, Javier Negrete se vale de unos cuantos personajes ficticios y algún componente fantástico para que la lectura resulta más amena, ágil y atractiva, sin perder ese punto didáctico y de rigor histórico.

Si bien en "Salamina", novela muy recomendable, ponía en el centro de la trama a un personaje histórico como el general ateniense Temístocles, en "El Espartano" opta por otorgar ese papel preponderante a un personaje ficticio que bautiza como Perseo y que será el eje vertebrador de todo el libro. Alrededor de la titánica figura de Perseo girará toda la trama política, militar, social y sentimental de "El Espartano" y gracias a él conoceremos a personajes tan importantes para la historia de Esparta y Atenas como Cleómenes, Damarato, Leónidas, Gorgo, Pausanias, Mardonio, Artemisia o el propio Temístocles y, también, sabremos un poco más sobre cómo vivían los espartanos, sus costumbres, estilo de vida, su panteón, cómo funcionaba su sociedad y, por supuesto, la importancia que le daban a la educación militar -agogé- y que alumbró a los mejores hoplitas de la antigüedad.

Para un humilde licenciado en Historia como yo, siempre resulta atractivo leer novelas que explican acontecimientos concretos y fundamentales de la historia, conservando ese cariz educativo (así, de paso, refresco mi memoria), pero añadiendo el ingrediente ficticio que dote a la aventura de un ritmo más fresco para hacerla entretenida. Son numerosos los autores que cultivan el género y son muchos los libros que pueblan mis estanterías, los de Negrete entre ellos, pero admito que, en esta ocasión, "El Espartano" me ha decepcionado un poco. Se me ha hecho largo.

Si bien "Salamina" me pareció una novela redonda en todos los sentidos y dotada de un aire cinematográfico, "El Espartano" peca de cierta densidad en algunos pasajes y no solamente porque tenga más páginas. El estilo de Negrete sigue siendo el mismo, pero determinados momentos de la novela, en mi opinión, se alargan innecesariamente y uno termina deseando que llegue el enfrentamiento definitivo entre griegos y persas en Platea, para que se resuelva el libro. Fundamentalmente, para mi gusto, hay un momento crucial que coincide con la pérdida de memoria de Perseo; ese hecho comporta la caída en una especie de repetición y redundancia que le resta ritmo a la trama... lamento confesar que terminó por aburrirme casi cada capítulo dedicado a la amnesia del héroe espartano. De poco me han valido la presencia de otros personajes ficticios relevantes como el adivino Tisámeno - personaje que tampoco termina de convencerme y un tanto aleatorio - o el poderoso guerrero persa Bagabigna, apodado "El asesino blanco".

Sin duda alguna, se agradece el trabajo de Javier Negrete, su documentación previa, sus conocimientos sobre la Grecia clásica, su buen hacer a la hora de escribir, ese punto épico que siempre alcanzan sus novelas y, como he dicho anteriormente, su intención didáctica, pero en esta ocasión no creo que haya logrado que "El Espartano" resulte una novela disfrutable al 100%. Dicho lo cual, para cualquier lector o lectora que quiera saber más sobre Esparta más allá de las Termópilas y sobre la invasión persa que pudo cambiar la historia de Grecia (y de la humanidad), "El Espartano" es un libro recomendable.

VALORACIÓN: 7/10