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viernes, 14 de febrero de 2020

BARÓN ROJO - EL ÚLTIMO VUELO

Una de las grandes formaciones del heavy nacional vuelve a encender sus motores. Las alas del Barón Rojo volverán a sobrevolar los escenarios por última vez, justo cuando se cumplen 40 años del origen de la mítica banda. 2020 va a suponer la despedida definitiva de este legendario grupo que ha sobrevivido, con más o menos fortuna y con demasiadas movidas internas, a cuatro décadas de historia.

Lamentablemente la despedida -nostálgica por todos los recuerdos que va a remover- no podrá ser todo lo maravillosa que debería ya que, como es sabido, las asperezas entre los miembros de la formación original nunca han terminado de limarse y solamente los hermanos Armando y Carlos de Castro estarán al pie del cañón. Esta vez no tendremos la suerte de ver a José Luis "Sherpa" Campuzano ni a Hermes Calabria compartiendo escenario y, para qué negarlo, sin ellos Barón Rojo no fue, ni es, ni será lo mismo (afortunadamente puede verlos a todos juntos en la gira que hicieron en 2010).

Para mí, imagino que como para much@s, supone el fin de una etapa muy ligada a mi infancia/adolescencia y de grandes momentos acompañado por mi "hermano" Leo. Y aunque Barón Rojo ya no tuviera hoy la creatividad, ni la poderosa presencia con la que irrumpió en los 80, hay un vínculo sentimental indisoluble con esta banda que ha hecho que, a pesar de los años, algunos de sus temas sigan formando parte de mi banda sonora. Y sí, ya nada es como cuando en 1981 publicaron "Larga vida al Rock and Roll", para un año después lanzar el inmortal "Volumen Brutal" y participar en el Reading Festival de 1982 junto a artistas de la talla de Iron Maiden, Gary Moore o Marillion. Tampoco han vuelto a alcanzar la gloria de 1984, que les llevó a girar por América Latina, donde aún conservan una fiel legión de seguidores, o a reunir a más de 12.000 personas en un apoteósico concierto en Madrid.


Su último gran trabajo lo lanzaron a mediados de los 80 y aunque no han dejado de currar nunca, lo cierto es que la historia de la banda ya había escrito sus páginas más gloriosas y, a partir de entonces, Barón Rojo jamás volvería a volar tan alto. En mi opinión, "En un lugar de la Marcha" (1985) es el tercer mejor disco de la banda y es cierto que hay temas rescatables en "Tierra de Nadie" (1987), "No va más" (1988) y "Obstinato" (1989), pero el grupo había tocado techo y ni las canciones, ni los conciertos podían disimular una evidencia: Barón Rojo se estaba agotando.

También era lógico, llevaban sin parar desde 1981, sacando discos como churros, enlazando giras (algunas cruzando el charco), acudiendo a festivales por Europa, además de las obligadas promociones y actuaciones televisivas... un ritmo infernal. Así que la ruptura del grupo a finales de 1989 era relativamente lógica. Ese año Sherpa y Hermes abandonaron la formación cansados físicamente, pero sobre todo por las desavenencias con los hermanos De Castro (y, porqué no decirlo, la relevancia de la banda caía en picado y el heavy había perdido fuelle en España). Tristemente, esos problemas internos no se han arreglado nunca y solamente han servido para enturbiar el nombre del grupo.


A pesar de todo, los hermanos De Castro continuaron adelante con el proyecto y Barón Rojo prosiguió su camino, pero nunca logró remontar el vuelo. Su trabajo ha sido incansable, publicando más discos (uno de ellos, "En clave de Rock", con la sinfónica del Centro Instructivo Musical de Mislata, Valencia), grabando directos, realizando la mencionada gira de reunificación de 2010 e incluso lanzando un ambicioso proyecto llamado "Tommy Barón" (2012) que recreaba la épica ópera rock "Tommy" de The Who. Para rematar, en 2013 se puso a la venta "Barón Rojo, la película", cinta que recopila la historia del grupo y recoge numerosas anécdotas, imágenes inéditas, recortes de prensa, entrevistas, actuaciones... material altamente recomendable e indispensable para todo fan de Barón Rojo!

En fin, que son 40 años de existencia y aunque esa historia no siempre ha sido un camino de rosas, no es menos cierto que Barón Rojo es una de las bandas más relevantes del rock nacional. Y ahora, en 2020, Barón Rojo ha decidido escribir la última página de su dilatada trayectoria en una gira por todo el territorio español y que volverá a sobrevolar el Atlántico para bombardear con su legendario heavy-rock el continente americano, llegando a ciudades como Montevideo, Buenos Aires, Medellín, Santiago de Chile, San Francisco, Los Ángeles o New York. Barón Rojo se despide a lo grande... nos veremos en el Infierno!


Así que desde mi blog, humildemente, he querido dedicarles esta entrada a modo de agradecimiento por todas aquellas canciones que formaron parte de mi juventud y que hoy siguen resonando en mi memoria. Os dejo mi Top10 de Barón Rojo y me quedan muchas en el tintero!
  • Resistiré (Volumen Brutal, 1982)
  • Cuerdas de Acero (En un lugar de la Marcha, 1985)
  • Larga vida al Rock and Roll (Larga vida al Rock and Roll, 1981)
  • Satánico Plan (Volumen Brutal, 1982)
  • Barón Rojo (Larga vida al Rock and Roll, 1981)
  • Los rockeros van al Infierno (Volumen Brutal, 1982)
  • Hijos de Caín (En un lugar de la Marcha, 1985)
  • Mil años luz (No va más, 1988)
  • Caso Perdido (En un lugar de la Marcha, 1985)
  • Herencia Letal (Obstinato, 1989)

jueves, 6 de febrero de 2020

JOKER - HILDUR GUÐNADÓTTIR

TÍTULO: Joker
AUTOR: Hildur Guðnadóttir
AÑO: 2019
ESTILO: Banda Sonora Original
SELLO: Water Tower Music

"Mi madre siempre me dice que sonría y ponga una cara feliz. Ella me dijo que tenía un propósito: traer risas y alegría al mundo... ¿Qué es lo que obtienes cuando te cruzas con un solitario enfermo mental en una sociedad que lo abandona y lo trata como basura?... Cuando era niño y le decía a la gente que iba a ser comediante, todos se reían de mí. Bueno, nadie se está riendo ahora..."

El Joker, sin duda alguna uno de los grandes villanos que ha dado el mundo del cómic (personaje icónico de DC) y que el cine se ha encargado de encumbrar. Hasta ahora siempre lo habíamos visto como "estrella invitada" en la oscura Gotham, desatando el caos y haciendo resonar su macabra risa por las calles de la ciudad de Batman, en un duelo interminable que ha terminado generando un vínculo especial entre ambos.

Habíamos disfrutado de Jack Nicholson, encarnando a un Joker más bromista y alegre, aunque no exento de ese punto histriónico, que encajaba perfectamente en la cinta rodada por Tim Burton. También habíamos alucinado con la interpretación magistral de Heath Ledger y su personaje más sádico y caótico, incluso aterrador, en la película de Christopher Nolan. Pero hasta 2019 no habíamos tenido la oportunidad de ver una película dedicada íntegramente al Joker y, además, sin la presencia del Caballero Oscuro. Bien, pues hay que darle las gracias a Todd Phillips por dirigir "Joker" y a Joaquin Phoenix por brillar al meterse de lleno en la piel de uno de los malos más carismáticos del universo cinematográfico.


No tengo intención de hablar de la cinta -que he visto y que me ha encantado-, ni del espectacular trabajo de Phoenix -que espero le valga el Oscar-, ni tampoco ahondaré en la historia del Joker y sus incontables apariciones en cómics antológicos de Batman (aunque, sin duda, deberíais leer "La broma asesina" de Alan Moore y "Joker" de Brian Azzarello). Mi intención es escribir sobre la fantástica banda sonora compuesta por Hildur Guðnadóttir para esta película.

Para empezar deciros que Hildur Guðnadóttir es una violonchelista islandesa reputada y que "Joker" no es su primera intromisión en la gran pantalla. Curiosamente ya había conocido a Phoenix en la película "María Magdalena", colaborando en la composición de la banda sonora con Jóhann Jóhannsson, con el que también repetiría en el film "La llegada", y que su trabajo más destacado, hasta la fecha, se había producido en "Sicario: el día del soldado". Conviene añadir que suya también es la música de la aclamada serie "Chernobyl", contribuyendo de manera muy eficaz a incrementar ese clima tóxico, asfixiante y angustioso.

Como dato curioso, explicaros que Hildur Guðnadóttir fue entregando piezas musicales al director antes de que la película entrara en fase de preproducción. Esta manera de trabajar, muy poco usual ya que el compositor suele componer viendo las escenas, fue propuesta por el propio Todd Phillips, por lo que la islandesa tuvo que inspirarse a medida que iba leyendo las partes del guión que le tocaba musicar y eso contribuyó de manera definitiva a que evolucionara la partitura al mismo tiempo que evolucionaba el Joker. Es más, Phoenix ensayó algunas escenas (e incluso encontró iluminación) con la música ideada por Guðnadóttir.


Tal vez por ese proceso, la composición de la islandesa es Joker en estado puro y duro. Su música da forma a los sentimientos del personaje, mostrándonos sus momentos de desesperación, de tristeza, de incomprensión, de enfado y de enajenación. Porque sus acordes, a veces estridentes y no siempre "agradables", acompañan al Joker en su lento, pero seguro, camino hacia la locura. A medida que avanza la película podremos ir comprobando como la partitura de Hildur Guðnadóttir se va desquiciando, agarrada de la mano del Joker, transitando por ese sendero que va despertando todos los fantasmas interiores de un personaje condenado a estallar definitivamente y liberar toda esa rabia e ira acumulada. Y es que la música de la islandesa da forma, prácticamente, a la atormentada voz interior del Joker.

No parece una partitura muy compleja, de hecho no hay muchos instrumentos ni demasiadas melodías, pero sí es una composición brillante y perfecta para "Joker". Gracias a sus notas podemos comprender mejor al personaje, entender cómo percibe a la sociedad, cómo le afecta a él y cómo se siente. Esa opresión casi claustrofóbica del mundo interior de Joker, esa oscuridad airada pugnando por salir al exterior, ese ritmo por momentos fúnebre y machacón que puede llegar a molestar (en el buen sentido)... la composición parece ideada para remover al espectador y lanzarlo de cabeza a la inquietante y martirizada alma del Joker.

"Joker" no es una banda sonora compuesta para disfrutar y escucharla en casa mientras lees un libro, es una composición estrechamente vinculada a la película, con un carácter más narrativo que melódico y con la clara intención de acompañar al Joker hasta su glorioso y demencial cénit.


Los que ya hayáis visto la película, os recomiendo que volváis a ver "Joker" prestando atención a la música de Guðnadóttir para comprender la incidencia que ésta tiene en el contexto del film.

VALORACIÓN: 8/10

viernes, 22 de noviembre de 2019

BERSERKER - AMON AMARTH

TÍTULO: Berserker
AUTOR: Amon Amarth
AÑO: 2019
ESTILO: Death Metal
SELLO: Metal Blade Records

"Se lanzaban a la batalla sin más protección que su piel o cubiertos por pellejos de animales, sedientos de sangre y cegados por una furia implacable, bajo los efectos de algún potente alucinógeno. Guerreros que aullaban, saqueaban y mataban indiscriminadamente a todo lo que se pusiera por delante, ya fueran enemigos o sus propios compañeros. Esta élite de guerreros vikingos, considerada insensible al dolor y capaz de realizar proezas sobrehumanas, ha pasado a la historia bajo el nombre de los Berserker...".

Indudablemente, Amon Amarth se ha convertido en un fenómeno mucho más allá de lo que ellos mismos se podían esperar cuando decidieron ponerse a tocar en el año 1988 bajo el nombre de Scum. Han transcurrido 31 años desde que comenzaron y 21 años si empezamos a contar su historia desde la publicación de "Once sent from the Golden Hall" (1998), ya con el nombre actual del grupo. Así que aunque el death metal no es un estilo que agrade a todo el mundo, Amon Amarth ha logrado reunir una enorme legión de fans alrededor del mundo gracias a la constancia, a la calidad de sus discos, a su entrega y a un enérgico y poderoso directo. Los suecos son, desde hace algunos años, auténticos protagonistas de la escena metálica actual.

Este 2019 publicaban "Berserker", persistiendo en la línea vikinga de su anterior trabajo ("Jomsviking") y siempre próximo a la temática mitológica con los omnipresentes Odín, Thor, Loki y demás dioses del panteón nórdico, sello inconfundible de Amon Amarth


Evidentemente, después de diez trabajos de estudio y muchos kilómetros de gira, a veces pasa que un nuevo trabajo no aporta demasiado a tu dilatada carrera. Pues bien, eso es un poco lo que sucede con "Berserker". Lo escuchas y piensas: estos tíos saben lo que hacen, Johan Hegg es el alma máter y sigue abrumando con su voz, los riffs de guitarra conservan ese toque épico, la producción está muy cuidada, dominan a la perfección la ambientación y saben cómo transportarte al frío norte... pero cuando termina la escucha, no hay ninguna canción que pondrías directamente en el top ten de Amon Amarth, no has oído nada que no hayas oído antes y te queda la sensación de que han bajado un peldaño respecto a "Jomsviking" y quedan muy por detrás de discos como "Surtur Rising" o "Deceiver of the Gods".


Y ojo, que "Berserker" tiene buenos temas como "Fafner's Gold", "Shield Wall" o "Skoll and Hati"; así, nos vamos a encontrar un disco perfectamente ejecutado, de cuidadísima producción y que funcionará en su nueva gira con total seguridad... y quizá sea eso lo criticable, que parece un disco elaborado o pensado más para que las canciones deriven en himnos fácilmente coreables, con guitarreos sencillos de recordar y con una puesta en escena que hará las delicias de sus hordas de fans. ¿Quiere eso decir que se está estancando Amon Amarth? bueno, quizás sea pronto para afirmar algo así. Sigue siendo indiscutible su sólida trayectoria, el carisma de Johan Hegg, la profesionalidad de la banda, sus riffs marca de la casa y ese doble bombo atronador. Seguimos ante una banda poderosa, como dije al principio, que vive un momento dulce desde hace unos años y que se ha ganado el respeto del público y de la crítica, pero eso no puede servir de excusa. Podemos decir, sin equivocarnos demasiado, que "Berserker" tiene más de melódico que de death metal y que, salvo por la voz gutural de Hegg, podríamos hablar en ocasiones de un disco más próximo al power metal. Parece que Amon Amarth ha metido en una batidora unos guitarreos molones, una batería forjada por Brok, unas letras pegadizas, unos gramos de fantasía épica, un toque de mitología y la testosterona vikinga y ha parido "Berserker" sin demasiado esfuerzo. 


Y oye, cuando alguien es bueno, cuando alguien te ha ofrecido material de primera, cuando alguien ha irrumpido con tal fuerza, cuando alguien tiene un directo tan brutal como ellos... creo que se les puede exigir más. En definitiva, "Berserker" es un disco más en la carrera de Amon Amarth, que seguirá encantando a sus incondicionales, que agitará unas cuantas cabelleras y que les proporcionará una gira exitosa. Es un trabajo de buena factura que contiene dos o tres temas cañeros, pero espero - por Odín! - que los suecos se superen a sí mismos en su próximo disco.

Os dejo con el videoclip oficial de "Raven's Flight", espero que os guste y nos vemos en el Valhalla!


"Fear not death for the hour of your doom is set and none may escape it"
Völsunga Saga

VALORACIÓN: 7/10

jueves, 14 de noviembre de 2019

MUERTE AL ZAR - FABIEN NURY & THIERRY ROBIN

TÍTULO: Muerte al Zar
AUTOR: Fabien Nury & Thierry Robin
EDITORIAL: Norma Editorial
AÑO: 2017
GÉNERO: Cómic

"Moscú, 17 de septiembre de 1904. Sobre el atrio del palacio del gobernador general, una multitud enfurecida por la miseria y el hambre blande bastones, piedras y verduras podridas. Desde el balcón, el gobernador Sergei Alexandrovitch deja caer su pañuelo... ¿gesto premeditado o accidente involuntario? Poco importa: es la señal. Los soldados se abalanzan sobre la multitud descargando sus armas contra los manifestantes. En un contexto político extremadamente revuelto, donde el pueblo se organiza para lucha contra el régimen autocrático, este episodio firma la sentencia de muerte del Gran Duque".

No es la primera aproximación de Fabien Nury a la historia de Rusia, antes dedicó un álbum a Iosif Vissarionovich Dzhugashvili (más conocido como Stalin), así que podemos afirmar que el guionista francés se mueve bastante bien en territorio ruso. También, como ya sucediera en "La muerte de Stalin", el trabajo a los lápices corre a cargo de Thierry Robin, por lo que parece que el tándem Nury-Robin se encuentra muy cómodo trabajando como equipo en este contexto.

Nury, como ya hiciera en "La muerte de Stalin", decide centrarse en otro episodio capital de la convulsa historia rusa de la primera mitad del siglo XX. En "Muerte al Zar" nos sitúa años antes de la Revolución Rusa, concretamente en el año 1904: la guerra ruso-japonesa está desgastando al país, los judíos han sido expulsados, los disturbios civiles se propagan, el Partido Social-Revolucionario va ganando adeptos y el pueblo está hastiado y hambriento. En el extremo contrario, nos encontramos con la pompa de los zares, encabezados por Nicolás II, y una nobleza rusa que vive muy alejada de la realidad y de las necesidades del pueblo. En esa tesitura y en un Moscú enrarecido, el Gran Duque Sergei Alexandrovitch será el encargado de poner orden como gobernador general de la ciudad.


Para que no perdamos detalle, Nury decide apostar por explicarnos la historia desde dos puntos de vista; lógicamente el del principal afectado, el Gran Duque, pero también podremos ver cómo los anarquistas llevan a cabo sus preparativos para el atentado. Siempre es interesante poder contar con puntos de vista polarizados y el guionista francés ha decidido separarlos "físicamente", es decir, ha dedicado un tomo a cada uno (la edición integral de Norma contiene los dos álbumes originales). Aunque así evita que haya posibles confusiones y que podamos centrarnos en un solo protagonista, en mi opinión no permite comparar lo que va sucediendo al mismo tiempo en uno y otro bando, y tampoco ayuda a que podamos ver cómo el Gran Duque y los anarquistas (capitaneados por el frío y metódico Georgi) sobrellevan una tensión que va in crescendo o a que asistamos a una misma escena desde posiciones distintas. De todos modos, se trata de un pero menor que no resulta determinante para valorar la calidad de la obra.

Incluso para los novatos en la historia de Rusia, este es un cómic sencillo de abordar. No vas a perderte en nombres, dinastías, fechas y lugares, no te estallará la cabeza porque no te quepan más datos históricos, al contrario, porque vas a encontrarte con una historia escrita mil veces antes y que se escribirá mil veces más: la lucha por el poder y la opresión de un pueblo ninguneado. Cambia el año, cambia el siglo, cambia el lugar y cambian los uniformes, pero es una historia demasiadas veces repetida. ¿Es por ello menos original "Muerte al Zar"? pues no y ahí es donde Fabien Nury demuestra su maestría y deja claro porqué es uno de los autores europeos más aclamados del momento.


La historia tiene ritmo y avanza a medida que asistimos al desasosiego del gobernador general de Moscú o vemos cómo los preparativos para el atentado anarquista tropiezan con algunos obstáculos. En "Muerte el Zar" asistiremos a la desazón del Gran Duque Alexandrovitch y al conflicto interior que le provocan las necesidades de un pueblo del que espera recuperar el favor; lo veremos casi arrastrarse por no perder su posición dentro de la nobleza; también seremos testigos de cómo el aparato político y gubernamental lo va considerando un peón prescindible; comprobaremos cómo las clases sociales más desfavorecidas están dispuestas a desafiar al poder imperante casi a cualquier precio y cómo los anarquistas también utilizan a su antojo a sus propios peones.

Respecto al trabajo de Thierry Robin, tal y como sucediera en "La muerte de Stalin", va muy de la mano del guión, logrando transmitir todas las emociones y sufrimiento del Gran Duque gracias a sus miradas y las expresiones faciales, al mismo tiempo que retrata la frialdad de Georgi, siempre con gesto desafiante. Si no has visto nunca las viñetas de Robin, puede sorprender su trazo cuando dibuja los cuerpos o las facciones de algunos personajes. A mí me sucedió, porque a veces los "animaliza" para darles un aspecto más malvado, siniestro o grotesco y porque las proporciones no siempre son las normales, pero es un característica que termina funcionando. Su trabajo es más ortodoxo respecto a los escenarios, ofreciendo unos paisajes, edificios y calles ricas en detalles, que nos permite ver, por ejemplo, la brutal contraposición entre el fasto de los palacios y la miseria de las callejuelas. También es destacable el uso de las sombras.


En definitiva, "Muerte al Zar" es un cómic muy interesante con tintes claramente históricos, pero aderezado por las concesiones a la ficción en aras del entretenimiento.

VALORACIÓN: 7'5/10

martes, 2 de julio de 2019

NOSTRADAMUS - JUDAS PRIEST

TÍTULO: Nostradamus
AUTOR: Judas Priest
AÑO: 2008
ESTILO: Heavy Metal
SELLO: Epic Records

"He vaciado mi alma, cerebro y corazón de toda preocupación y he logrado un estado de tranquilidad y quietud de la mente, los cuales son requisitos para predecir a través del trípode de bronce".

Nostradamus, personaje controvertido del siglo XVI que a día de hoy sigue dando que hablar gracias a sus profecías. El francés fue primero boticario y después médico, de hecho ejerció recorriendo Francia combatiendo la temida peste bubónica e intercambiando conocimientos e inquietudes con otros médicos, cabalistas y alquimistas... más adelante iniciaría su andadura en el mundo del ocultismo y la adivinación, entrando en contacto con la alta aristocracia y pasando a la historia por su presunta capacidad para revelar el futuro, que culminaría tras la publicación de "Les Prophéties" en el año 1555.

No sé qué vínculo podía existir entre el adivino francés y los británicos Judas Priest, pero lo cierto es que el mítico grupo de heavy metal decidió dedicarle su primer álbum conceptual, publicando "Nostradamus" en el año 2008. De entre toda la extensa discografía de Judas Priest, que arranca en 1974 con "Rocka Rolla" y que, de momento, llega hasta 2018 tras lanzar "Firepower", he optado por "Nostradamus" porque creo que es el disco más especial de toda su larga trayectoria debido a su carácter único, una especie de rara avis que no dejó indiferente a la crítica (evidentemente, tampoco a los fans de la banda de Rob Halford).


"Nostradamus" es un disco de casi una hora y cuarenta y cinco minutos, lo que quiere decir que hay que escucharlo con cierta calma y en más de una ocasión para apreciar todo el trabajo que hay detrás de él, tanto en la concepción del proyecto, como en la elaboración de las letras y en su posterior musicalización y arreglos. No conviene perder de vista que estamos ante un álbum conceptual, así que debe mantener una coherencia y homogeneidad que no demandan los discos convencionales. Para tamaña empresa deciden volver a contar con la participación de Don Airey, un reputado teclista dentro del mundo del metal (ya había colaborado con ellos en "Painkiller" y "Demolition") que había trabajado con grupos de la talla de Deep Pruple, Black Sabbath, Rainbow Whitesnake, y que también poseía los conocimientos y la experiencia como compositor y arreglista que demandaban un proyecto tan colosal como "Nostradamus". La presencia de Airey para el uso de teclados y sintetizadores, la introducción de coros en algunas canciones y los mencionados pasajes instrumentales hacen que "Nostradamus" se acerque más al metal melódico y sinfónico, dejando un poco de lado el sonido puramente Judas Priest.


Para los británicos suponía un desafío; era la primera vez en su extensa carrera que asumían un reto así e imagino que debían ser conscientes de la magnitud de la posible tragedia de antemano, porque "Nostradamus" no iba a ser un disco que la prensa especializada fuera a pasar por alto y porque era bastante probable que los fans más acérrimos de la banda pudieran sentirse descolocados, más aún cuando su anterior trabajo, "Angel of Retribution" (2005), había tenido una notable acogida. ¿El resultado? pues supongo que el esperado, "Nostradamus" recibió críticas de todo tipo, desde los que los acusaron de pretenciosos por abarcar más de lo que podían, que el disco era exageradamente largo y le sobraban minutos o que el resultado global era muy irregular; otros, en cambio, alabaron su elaborada composición que incluía pasajes instrumentales, su pulida producción o el destacable trabajo vocal de Halford. A mí me parece un disco a tener en cuenta, desde luego no es el mejor trabajo de Judas Priest, pero "Nostradamus" sí resulta muy interesante por su propia concepción, por la historia del personaje en el que se centra y por escuchar a Rob Halford en registros algo diferentes de lo habitual.

"Nostradamus" contiene, nada más y nada menos, 23 cortes, aunque hay que decir que "solo" 14 son temas cantados y el resto corresponde a pasajes instrumentales (algunos, en mi opinión, innecesarios) que pretenden funcionar a modo de introducción o de transición entre una canción y otra. Quizá ese sea el principal inconveniente del disco porque, si bien alguno resulta brillante y enlaza a la perfección con la canción a la que precede, otros interludios aportan poco y son olvidables. En cuanto a las canciones, pues creo que hay para todos los gustos, incluso para los que han seguido a Judas Priest toda la vida, porque temas como "Nostradamus" o "Future of Mankind" enlazan con lo más tradicional, pero también encontraremos estribillos pegadizos como los de "Prophecy" o "Visions", melodías más elaboradas como en la envolvente "Exiled" (el punto dramático en la voz de Halford es brutal en este tema) o en la épica "Pestilence and Plague" y piezas realmente hermosas como "Alone".


Con todo, a pesar del ingente trabajo musical, de la presencia de Don Airey a los teclados, de los arreglos, de los coros, de los interludios instrumentales... el gran protagonista es, sin duda alguna, Rob Halford. Y no es el que resto de la banda esté mal, al fin y al cabo las guitarras de Downing y Tipton, la batería de Travis y el bajo de Hill suenan como deben, tienen sus minutos de protagonismo y resultan reconocibles, pero es que Halford está omnipresente. Y sí, claro, no tiene la potencia de la juventud ni esa capacidad para subir a cotas infinitas, sus agudos imposibles se dosifican, pero en "Nostradamus" su voz sí es más perfecta, más pulcra y, sobre todo, más camaleónica y adaptable, logrando meterse en los distintos estados de ánimo que tuvo que atravesar Nostradamus a lo largo de su vida. Halford logra transmitir desde el enfado, al drama, pasando por la resignación y por el tormento que debían suponerle las supuestas visiones proféticas. En mi opinión, Rob Halford está sublime interpretando, en el sentido más amplio de la palabra, cada una de las canciones del disco casi como si fuera un actor.

Os dejo con el tema "Prophecy", cantado en directo en 2012, durante el "Epitaph World Tour" por los legendarios Judas Priest:


Quién sabe si el futuro está escrito...

VALORACIÓN: 7'5/10