El Arkham Sanitarium, una institución médica de
reputación más que cuestionable, no era un lugar recomendable ni para los
enfermos que allí descansaban y que, teóricamente, eran tratados de sus
dolencias mentales. Una vez cruzabas la puerta de entrada, dejando atrás su
imponente fachada, te encontrabas con un demencial laberinto de siniestros pasillos
por los que resonaban, constantemente, gritos y extraños ruidos.
Nos había llamado la dirección del centro porque los
pacientes del sótano 4 llevaban una semana sin parar de aullar desesperadamente
en sus celdas y el personal médico estaba empezando a perder el control de la
situación. Algunos de los enfermos habían aparecido muertos, completamente destrozados,
y los celadores ya no sabían qué hacer.
Si bien no solía darse mucho crédito a lo que decían
los pacientes del sanatorio, lo cierto es que estos llevaban varios días afirmando que una especie de extraño ser
elástico, que parecía cambiar de forma y agitarse, mostrando la carne y los
músculos sin ningún tipo de piel o tejido que los recubriera, merodeaba por los
rincones del manicomio. Los médicos habían tratando de calmarlos, pero ni los sedantes ni las terapias lograban sosegar a esas pobres almas condenadas a la locura; estaban convencidos de que la aterradora criatura era responsable de las recientes muertes... pero ¿quién iba a creerse el relato de
unos enfermos mentales?
Para acabar de darle un toque macabro al, ya de por
sí, enfermizo ambiente, aquella noche llovía a mares en Arkham y la
electricidad fallaba en el maldito edificio; la luz iba y venía y algunos de
los viejos fluorescentes no dejaba de parpadear. Nunca mejor dicho, todo
aquello era una locura.
Un celador nos condujo hasta las
escaleras, unas escaleras que parecían adentrarse en una oscuridad impenetrable
que no auguraba nada bueno. De fondo, sumergido en un denso silencio, se
escuchaba, de vez en cuando, un sollozo melancólico, el leve entrechocar metálico
de las hebillas de las correas de las camisas de fuerza e incluso el corretear
de pequeños roedores. Todas las señales me estaban indicando que lo más prudente era dar media vuelta y salir del Arkham Sanitarium, pero, a pesar de todo, acompañado por Marsh, Randers y Spunkmeyer,
empecé a descender los peldaños con la linterna en una mano y el revólver en la
otra…
"Los Samuráis no aceptan entrenar con instrumentos de bambú. Solo las hojas de verdad, al ser mortales, pueden alcanzar la verdad. Todo el adiestramiento que recibe un guerrero se centra en la búsqueda del instante crucial, de la chispa fugaz que, en combate, decide quién vive y quién muere. Un único y fulminante tajo que hace que brote la sangre llevándose la vida en su lluvia escarlata. Carece de importancia quién sea el vencido y quién el vencedor. El momento decisivo es lo único que cuenta".
"La Leyenda de las Nubes Escarlatas" es una atípica historia de samuráis, lejos de los épicos combates, de las intrigas políticas, del incuestionable sentido del honor y de las rivalidades entre grandes señores del Japón feudal. Más allá de los fascinantes tópicos que siempre rodean a los guerreros más famosos de la historia nipona, Saverio Tenuta ha optado por adentrarse en la senda del misticismo, la magia y la mitología, y lo hace a lo largo de casi 200 páginas impecablemente ilustradas por él mismo.
Se han escrito muchos libros y cómics sobre samuráis, no soy un ávido lector de ese tipo de historias, pero sí he visto unas cuantas películas (Akira Kurosawa es un referente ineludible) y documentales sobre ese período y siempre suele haber un personaje que capta mi atención por encima de la pompa del shogun o de la poderosa imagen del samurái: el ronin. Un ronin, básicamente, es un samurái caído en desgracia porque su señor ha fallecido o porque ha sido derrotado y, por lo tanto, ha perdido su preponderancia y riqueza. Así, el ronin pasaba a ser un personaje deshonrado que sufría el rechazo y discriminación por parte del resto de samuráis y, en muchas ocasiones, acababa trabajando como mercenario o convertido forajido.
Pues bien, el protagonista de "La Leyenda de las Nubes Escarlatas" es un ronin y, para más inri, es tuerto y ha perdido su brazo derecho. Así es Raido que, además y por si no fuera suficiente, sufre una amnesia temporal y escucha voces en su cabeza, voces misteriosas que intentan explicarle quién es y por qué, aunque para ello casi lo conduzcan a la locura. Si Raido quiere averiguar su pasado, tendrá que realizar un peligroso viaje plagado de dolorosos recuerdos. Ese es el punto de partida del cómic de Tenuta, pero en su trama se van a entremezclar diferentes elementos y personajes, algunos aparentemente inconexos entre sí, como por ejemplo una muchacha, Meiki, que trabaja en una compañía de bunraku (teatro de marionetas), la inquietante shogun gobernante, unos legendarios lobos blancos llamados Izunas o un temible guerrero que parece surgido de las peores pesadillas. Y digo aparentemente sin relación porque, a medida que avance la historia, iremos viendo como todo va cobrando forma, entrelazándose perfectamente y uniendo a cada personaje hasta conducirlos a un final apoteósico.
Como decía al principio, "La Leyenda de las Nubes Escarlatas" huye del imaginario colectivo habitual cuando pensamos en samuráis. En contadas ocasiones se recurre a las leyendas, a las fábulas o al lado más espiritual para explicar este tipo de historias y ahí reside buena parte del magnetismo de este cómic. Y no es que no vayan a aparecer afiladas espadas, intrincadas armaduras y fortificaciones de los daimyos, todo ello aderezado con buenas dosis de violencia y sangre, es sólo que la narración adquiere tintes casi poéticos y místicos, prestando más atención al pasado de Raido, a su extraño vínculo con la naturaleza y a la miríada de sensaciones y sentimientos que le perturban. El gran mérito de Saverio Tenuta es la capacidad para desarrollar un argumento sólido y coherente en el que convivan la parte fantástica y la parte más terrenal.
Y si destaca el guión de Tenuta, lo mismo se puede decir del apartado gráfico. Maravilloso. No solamente la calidad del dibujo, es el conjunto; el uso de los colores, la composición de las páginas, la dimensión panorámica de algunas de sus viñetas, los contrastes entre tonalidades para enfatizar la carga dramática, la epicidad o los momentos de tensión narrativa. La elección de los colores es todo un acierto, con un marcado predominio del blanco y del rojo, y no por caprichos del autor, sino porque toda la historia transcurre en un clima frío e invernal de paisajes nevados que realza los tonos carmesís omnipresentes en edificaciones, tatuajes, armaduras, adornos, ropajes y, cómo no, en la sangre.
En conclusión, "La Leyenda de las Nubes Escarlatas" es un cómic muy recomendable, una historia completamente diferente a todas las que hayas podido leer sobre samuráis y con unas pinceladas de fantasía legendaria. Saverio Tenuta ha conseguido aunar un guión muy bien cimentado y unos personajes con un trágico trasfondo, acompañándolos de unas ilustraciones espectaculares de belleza poética. Finalmente, no quisiera terminar sin destacar la presentación y el encuadernado de la editorial Ponent Mon, con una calidad acorde a la historia de Raido y sus preciadas espadas.
Estamos de suerte, Iron Maiden ha anunciado el lanzamiento de su próximo disco para el 3 de septiembre de 2021: "Senjutsu". Y eso, siempre, siempre es noticia.
"Senjutsu" supone el decimoséptimo álbum de estudio de la mítica banda británica y, a través de su página web (www.ironmaiden.com), hemos podido saber que el disco contendrá 10 canciones para un total de casi 82 minutos de duración. "Senjutsu", además de en streaming y descargable, estará disponible en los siguientes formatos:
- Standard 2cd (digipak)
- Deluxe 2cd (formato libro)
- Edición especial triple silver & black marble (vinilo)
-Edición especial triple red & black marble (vinilo)
- Super Deluxe Boxset (cd. blue-ray y memorabilia)
Han transcurrido 6 años desde "The Book of Souls", aunque es cierto que - salvo por la maldita pandemia - nunca han estado parados porque se han lanzado a la carretera con las giras mundiales del mencionado disco y la de "Legacy of the Beast". Además, han publicado dos álbumes en vivo: "Book of Souls: Live Chapter" y "Nights of the Dead, Legacy of the Beast: Live in Mexico City". Así que, poco o nada que reprochar a un grupo extraordinario que, echando la vista atrás, comenzó a escribir su historia hace 41 años cuando irrumpieron con "Killers" (1980). Desde entonces y hasta hoy, la leyenda de Iron Maiden & Eddie ha ido derribando todas las barreras del tiempo hasta alcanzar la frontera final y es que, casi con total seguridad, estamos ante la banda más importante de la historia del heavy metal.
"Senjutsu", que podría traducirse del japonés como estrategia y táctica, ha sido grabado en los estudios Guillaume Tell en Surenes (Francia) y presenta en su espectacular portada a un Eddie desafiante, ataviado con una poderosa armadura samurái y en clara posición de estar listo para atacar. También sabemos que ha sido producido, de nuevo, por Kevin Shirley y coproducido por, cómo no, Steve Harris y que, en palabras del propio bajista, contiene "canciones muy complejas que requirieron mucho trabajo para conseguir que sonaran exactamente como queríamos". Harris afirma estar muy orgulloso del resultado y Bruce Dickinson, el otro gran tótem de la banda, añade que "las canciones son muy variadas y algunas de ellas bastante largas. También hay una o dos canciones que suenan bastante diferentes a nuestro estilo habitual", pero confía que la legión de seguidores de Iron Maiden se sorprenda para bien.
Como adelanto de lo que será "Senjutsu", hace pocos días se estrenó el videoclip de la canción "The Writing on the Wall", un temazo cargado de mensaje y simbolismo que viene acompañado de un vídeo de animación realmente espléndido. Y es que la animación ha corrido a cargo de Mark Andrews y Andrew Gordon, dos ex de Pixar, y la dirección ha recaído en manos de Nicos Livesey (Blinkink), que han aunado sus talentos para dar vida a una historia concebida por el propio Dickinson.
En el vídeo, además de la excelente animación que combina técnicas tradicionales y ordenador, se pueden descubrir incontables referencias a la iconografía de Iron Maiden, pero también encontraremos un trasfondo bíblico (Adán y Eva, los Jinetes del Apocalipsis o el banquete de Belsasar), una crítica a la política reflejada en un brutal desequilibrio entre los poderosos y una humanidad abandonada a su suerte o un paisaje desértico y devastador en clara referencia al problema medioambiental al que parecemos abocados.
Sin más, os dejo con "The Writing on the Wall", compuesta por Bruce Dickinson y Adrian Smith:
AUTOR: Neil Gaiman, Rafael Albuquerque & Rafael Scavone
EDITORIAL: Planeta Cómic
AÑO: 2021
GÉNERO: Cómic
"Esta historia de misterio sobrenatural ambientada en el mundo de Sherlock Holmes y de los lovecraftianos Mitos de Cthulhu está protagonizada por un brillante detective y su ayudante mientras intentan resolver un espantoso asesinato. La compleja investigación lleva a los investigadores de Baker Street desde las barriadas de Whitechapel hasta el palacio de la Reina en busca de respuestas a este extraño asesinato de terror cósmico".
"Estudio en esmeralda" es un proyecto ambicioso, sin duda, y muy llamativo. Cualquiera que en su cabeza decida mezclar los mundos de Sherlock Holmes con los Mitos de Cthulhu puede ver desbordada su imaginación, así que, saber que Rafael Albuquerque decidía adaptar la historia corta de Neil Gaiman era un reclamo demasiado atractivo como para resistirse.
Neil Gaiman, en 2004, se atrevía a fusionar el universo de Sir Arthur Conan Doyle con el de H.P. Lovecraft y publicaba un relato breve bajo el título de "Estudio en esmeralda"; un guiño-homenaje a la novela "Estudio en escarlata" de Conan Doyle, publicada en 1887 y que suponía la primera aparición del detective más emblemático de la historia de la literatura, Sherlock Holmes. El relato iba a ganar el premio Hugo a la mejor historia corta aquel 2004 y 14 años después Rafael Albuquerque, respaldado por Rafael Scavone, se lanzó a la aventura de adaptarlo al cómic.
¿Y cuál es el resultado? una maravilla que sabe a poco y que te deja con la sensación de que podría haber ido mucho más allá porque le sobra potencial como para haber profundizado en una misteriosa e interesantísima historia. La "culpa" no es de Albuquerque & Scavone, al fin y al cabo han adaptado la historia corta de Gaiman y esta consta de 9 páginas que, por cierto, pueden leerse en la página web del autor (www.neilgaiman.com/mediafiles/exclusive/shortstories/emerald.pdf). Es la única pega que le he encontrado al cómic, por lo demás, el guión, el dibujo, el color, la atmósfera, los personajes, los giros de la trama... todo me parece un acierto muy disfrutable. Lástima que sea un goce tan breve.
No voy a revelar nada de la investigación que llevará a cabo Sherlock Holmes, es mejor que las sorpresas que incluye "Estudio en esmeralda" os las encontréis vosotros mismos, aunque sí puedo decir que quizá los fans del genio de Providence echen de menos algo más de terror primigenio y, por contra, los amantes del detective de Baker Street se lo encontrarán como pez en el agua moviéndose por el Londres victoriano clásico. Ahí es donde más se aprecian los lápices de Rafael Albuquerque, una delicia para los ojos en cada viñeta, si bien con escaso espacio para lucir con grandes escenas o momentos de acción, pero siempre impecable y sólido. Aunque sería injusto ensalzar el dibujo de Albuquerque sin destacar la maravillosa contribución de Dave Stewart a la hora de colorear las viñetas. La paleta de tonos ocres y oscuros (con abundancia de verdes, azules y grises) encaja a la perfección con los personajes y con la ambientación en el Londres del siglo XIX.
"Estudio en esmeralda" es una obra 100% disfrutable y ese, quizá, es su mayor problema, cuando te das cuenta... se ha acabado y te despide con un sabor agridulce porque es un placer ver a Sherlock Holmes procurando resolver un caso de dimensiones cósmicas, pero hubiera sido muy interesante descubrir hasta dónde podría haber tirado del hilo el detective más icónico de la literatura. Así que es un cómic perfectamente ejecutado, adaptado e ilustrado, pero que demandaba un mayor desarrollo y se queda en un simple - aunque efectivo y atractivo - entretenimiento.
"Este disco fue creado durante el año 2018, justamente diez años después de la publicación de La Ley Innata. Diez años tardé en volver. Y de este regreso, o tal vez de todo lo vivido mientras tanto, surgió esta inesperada continuación.
Mayéutica es una canción concebida como una sola obra que consta de cuatro movimientos. Comienza con un interludio, que la enlaza con La Ley Innata, y acaba con una coda sin final (Robe)".
Y Robe publicó su tercer disco en solitario (aunque no está solo, tiene un pedazo de banda detrás) y el mundo de la música volvió a pararse por un instante. Porque hay artistas, pocos, que tienen esa capacidad y producen ese efecto en el universo sonoro. Cada vez que el extremeño lanza un trabajo, se le presta atención y no es para menos; sus canciones, su pluma, su voz, sus inquietudes y sus reflexiones, bien merecen que todo se detenga por unos instantes para poder escucharlas. Aunque, seguramente, a Robe esto le importe relativamente porque ya es una persona que está por encima del bien y del mal, y porque tiene suficiente carrera y personalidad como para hacer las cosas como quiere y para lo que quiere. Y al que no le guste, como diría él, pues "a tomar por culo".
La deriva de Robe, el cambio musical, artístico y literario, venía percibiéndose desde "La Ley Innata", aún con Extremoduro. Curiosamente, el nuevo disco -"Mayéutica"- es una suerte de continuación de aquel y, de hecho, cuando uno abre el libreto del cd, lo primero que ve es una interpretación del "Hombre de Vitruvio" de Da Vinci bajo el título La Ley Innata II. Además, como aquel maravilloso disco de 2008, "Mayéutica" también está concebido como una sola obra que contiene cuatro movimientos, más un interludio y una coda final, es decir, ambos están estructurados de manera muy similar.
Esta especie de secuela, además de entroncar temáticamente "Mayéutica" con "La Ley Innata", también supone asistir al Robe más extremo y duro; estamos ante el disco más rockero de la nueva etapa musical de Robe. Tal vez sea por la mayor presencia de guitarras eléctricas y distorsión (algo tendrá que ver la participación de Woody Amores) o quizá el concepto del álbum y su continuidad en las letras, pero es innegable el eco de su antecesor. Además, como el primero, "Mayéutica" requiere de varias escuchas para darle todas las lecturas, encontrar ese enraizamiento con "La Ley Innata" y su evolución con respecto al mismo. Es un trabajo que va a exigir mimo para apreciar todos los estilos y arreglos musicales que tienen cabida en sus algo más de 40 minutos de duración.
"La Ley Innata" me encantó, me pareció una puñetera obra maestra y una genialidad, a nivel compositivo y musical, como concepto, como historia de desgarro completamente comprensible. Era un vómito de incomprensión, impotencia, rabia y desesperación magistralmente recogido en seis canciones que siempre, siempre, deben escucharse del tirón para empaparse de todos los sentimientos que transmite y todos los sentidos utilizados por Robe y sus compañeros para grabar semejante disco. Así, tengo la sensación de que con "Mayéutica" va a ocurrir exactamente lo mismo porque, encima, este tiene más valor habiendo transcurrido una década; nuevas vivencias, nuevos reveses, nuevos intereses, nuevos enfoques, nuevas experiencias... diez años dan mucho de sí y más en un tipo coherente, currante y exigente como Robe, que si saca disco, lo saca habiéndose dedicado tiempo antes de tomar esa decisión y convencido de que es un buen trabajo.
Si en el álbum primigenio, el filósofo Cicerón explicaba que la ley innata era aquella en la que el ser humano no había sido educado, sino que formaba parte de su propia naturaleza (léase, el instinto, el miedo, el deseo, el hambre, etc.), en "Mayéutica" será otro filósofo el que dé nombre al disco, pues la mayéutica era el método aplicado por Sócrates para que sus alumnos, a través de las preguntas, descubrieran las respuestas por sí mismos. Así, nos encontramos con otra conexión entre ambos discos y se entiende perfectamente el porqué de los títulos de los dos y de los nombres de sus respectivos cuatro movimientos, muy acordes a los sentimientos y sensaciones que se cantan.
No hay nada al azar, nada (incluyendo la portada y la contraportada), es un disco premeditado, complementario, trabajado, bien construido y repleto de significado. La entrada del guitarrista Woody Amores como nuevo integrante del grupo es una muestra más del cariño de Robe para con sus obras y la banda lo agradece, dotándola de un sonido más potente y poderoso, por eso decía más arriba que "Mayéutica" es el disco que más suena a Extremoduro, aunque sin serlo. Se nota que el grupo lleva ya tiempo trabajando en armonía y unión, la sinfonía es un in crescendo descarado y sin complejos, donde conviven los violines de Carlitos Pérez y los teclados de Álvaro Rodríguez, con la batería de Alber Fuentes y el bajo de David Lerman, siempre acompañados por los coros de un Lorenzo González que rebosan intensidad y dedicación.
Sobre los cortes, la cosa va desde la calma del "Interludio", a unas sosegadas reflexiones en el "Primer movimiento: Después de la catarsis", donde se agarra a un rayito de luz para no perder la esperanza, asumiendo que la cabeza ya hace tiempo que la perdió. De ahí nos asomamos al primer atisbo de desesperación e impaciencia en el "Segundo movimiento: Mierda de filosofía" (por cierto, pedazo de videoclip), renegando de complicaciones, queriendo regresar a lo primario sin necesidad de hacer introspección. Llega el disco entonces a su mejor parte, la más enérgica y emotiva, formada por el tercer y cuarto movimiento -"Un instante de luz" y "Yo no soy el dueño de mis emociones"-, momento en el que se produce el reencuentro (físico u onírico) y Robe se desnuda y anuncia no tener gobierno alguno sobre sus actos y que no hay nada más allá de la luz, de la mirada, de la humedad de su musa, aunque advierte dejar el cuento sin final... por si las moscas. Cerrando con una "Coda feliz" en la que se declara adicto -con todo lo que eso comporta- a ella y al amor, aunque no queda claro si es una declaración o un anhelo. Introspección, profunda y vertiginosa, para que el alumno (nosotros) se pregunte sobre si la felicidad del protagonista de "Mayéutica" es real, si es un regreso o simplemente un encuentro físico fortuito, si es un regocijo de tiempos pasados o sólo un sueño inalcanzable
Larga vida al rey de Extremadura, porque seguiré echando de menos al Extremoduro que me acompañó en mi adolescencia y juventud, porque seguiré añorando sus conciertos, su mala hostia y sus ganas de tocar los cojones, pero siempre quedará Robe para transitar por mi madurez y seguir disfrutando de su talento y sus canciones.