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martes, 2 de julio de 2019

NOSTRADAMUS - JUDAS PRIEST

TÍTULO: Nostradamus
AUTOR: Judas Priest
AÑO: 2008
ESTILO: Heavy Metal
SELLO: Epic Records

"He vaciado mi alma, cerebro y corazón de toda preocupación y he logrado un estado de tranquilidad y quietud de la mente, los cuales son requisitos para predecir a través del trípode de bronce".

Nostradamus, personaje controvertido del siglo XVI que a día de hoy sigue dando que hablar gracias a sus profecías. El francés fue primero boticario y después médico, de hecho ejerció recorriendo Francia combatiendo la temida peste bubónica e intercambiando conocimientos e inquietudes con otros médicos, cabalistas y alquimistas... más adelante iniciaría su andadura en el mundo del ocultismo y la adivinación, entrando en contacto con la alta aristocracia y pasando a la historia por su presunta capacidad para revelar el futuro, que culminaría tras la publicación de "Les Prophéties" en el año 1555.

No sé qué vínculo podía existir entre el adivino francés y los británicos Judas Priest, pero lo cierto es que el mítico grupo de heavy metal decidió dedicarle su primer álbum conceptual, publicando "Nostradamus" en el año 2008. De entre toda la extensa discografía de Judas Priest, que arranca en 1974 con "Rocka Rolla" y que, de momento, llega hasta 2018 tras lanzar "Firepower", he optado por "Nostradamus" porque creo que es el disco más especial de toda su larga trayectoria debido a su carácter único, una especie de rara avis que no dejó indiferente a la crítica (evidentemente, tampoco a los fans de la banda de Rob Halford).


"Nostradamus" es un disco de casi una hora y cuarenta y cinco minutos, lo que quiere decir que hay que escucharlo con cierta calma y en más de una ocasión para apreciar todo el trabajo que hay detrás de él, tanto en la concepción del proyecto, como en la elaboración de las letras y en su posterior musicalización y arreglos. No conviene perder de vista que estamos ante un álbum conceptual, así que debe mantener una coherencia y homogeneidad que no demandan los discos convencionales. Para tamaña empresa deciden volver a contar con la participación de Don Airey, un reputado teclista dentro del mundo del metal (ya había colaborado con ellos en "Painkiller" y "Demolition") que había trabajado con grupos de la talla de Deep Pruple, Black Sabbath, Rainbow Whitesnake, y que también poseía los conocimientos y la experiencia como compositor y arreglista que demandaban un proyecto tan colosal como "Nostradamus". La presencia de Airey para el uso de teclados y sintetizadores, la introducción de coros en algunas canciones y los mencionados pasajes instrumentales hacen que "Nostradamus" se acerque más al metal melódico y sinfónico, dejando un poco de lado el sonido puramente Judas Priest.


Para los británicos suponía un desafío; era la primera vez en su extensa carrera que asumían un reto así e imagino que debían ser conscientes de la magnitud de la posible tragedia de antemano, porque "Nostradamus" no iba a ser un disco que la prensa especializada fuera a pasar por alto y porque era bastante probable que los fans más acérrimos de la banda pudieran sentirse descolocados, más aún cuando su anterior trabajo, "Angel of Retribution" (2005), había tenido una notable acogida. ¿El resultado? pues supongo que el esperado, "Nostradamus" recibió críticas de todo tipo, desde los que los acusaron de pretenciosos por abarcar más de lo que podían, que el disco era exageradamente largo y le sobraban minutos o que el resultado global era muy irregular; otros, en cambio, alabaron su elaborada composición que incluía pasajes instrumentales, su pulida producción o el destacable trabajo vocal de Halford. A mí me parece un disco a tener en cuenta, desde luego no es el mejor trabajo de Judas Priest, pero "Nostradamus" sí resulta muy interesante por su propia concepción, por la historia del personaje en el que se centra y por escuchar a Rob Halford en registros algo diferentes de lo habitual.

"Nostradamus" contiene, nada más y nada menos, 23 cortes, aunque hay que decir que "solo" 14 son temas cantados y el resto corresponde a pasajes instrumentales (algunos, en mi opinión, innecesarios) que pretenden funcionar a modo de introducción o de transición entre una canción y otra. Quizá ese sea el principal inconveniente del disco porque, si bien alguno resulta brillante y enlaza a la perfección con la canción a la que precede, otros interludios aportan poco y son olvidables. En cuanto a las canciones, pues creo que hay para todos los gustos, incluso para los que han seguido a Judas Priest toda la vida, porque temas como "Nostradamus" o "Future of Mankind" enlazan con lo más tradicional, pero también encontraremos estribillos pegadizos como los de "Prophecy" o "Visions", melodías más elaboradas como en la envolvente "Exiled" (el punto dramático en la voz de Halford es brutal en este tema) o en la épica "Pestilence and Plague" y piezas realmente hermosas como "Alone".


Con todo, a pesar del ingente trabajo musical, de la presencia de Don Airey a los teclados, de los arreglos, de los coros, de los interludios instrumentales... el gran protagonista es, sin duda alguna, Rob Halford. Y no es el que resto de la banda esté mal, al fin y al cabo las guitarras de Downing y Tipton, la batería de Travis y el bajo de Hill suenan como deben, tienen sus minutos de protagonismo y resultan reconocibles, pero es que Halford está omnipresente. Y sí, claro, no tiene la potencia de la juventud ni esa capacidad para subir a cotas infinitas, sus agudos imposibles se dosifican, pero en "Nostradamus" su voz sí es más perfecta, más pulcra y, sobre todo, más camaleónica y adaptable, logrando meterse en los distintos estados de ánimo que tuvo que atravesar Nostradamus a lo largo de su vida. Halford logra transmitir desde el enfado, al drama, pasando por la resignación y por el tormento que debían suponerle las supuestas visiones proféticas. En mi opinión, Rob Halford está sublime interpretando, en el sentido más amplio de la palabra, cada una de las canciones del disco casi como si fuera un actor.

Os dejo con el tema "Prophecy", cantado en directo en 2012, durante el "Epitaph World Tour" por los legendarios Judas Priest:


Quién sabe si el futuro está escrito...

VALORACIÓN: 7'5/10

viernes, 31 de mayo de 2019

AVENGERS: END GAME - ALAN SILVESTRI

TÍTULO: Avengers: End Game
AUTOR: Alan Silvestri
AÑO: 2019
ESTILO: Banda Sonora Original
SELLO: Hollywood

"Después de los eventos devastadores de Infinity War, el universo está en ruinas debido a las acciones de Thano, el Titán Loco. Con la ayuda de los aliados que quedaron, los Vengadores deberán reunirse una vez más para intentar deshacer sus acciones y restaurar el orden en el universo de una vez por todas, sin importar cuáles son las consecuencias...".

Y Marvel decidió poner el broche de oro a una década de películas perfectamente entrelazadas entre sí para coser y armar un final legendario y espectacular. "Avengers: End Game" ha significado, unida a "Avengers: Infinity War", un cierre brillante a toda una saga cinéfila que arrancaba en 2008 con las apariciones de Hulk y del icónico Iron Man (gracias Robert Downey, Jr.) y que ha supuesto un ingente trabajo coral que los hermanos Russo han sabido reunir y orquestar con maestría, siendo capaces de entretejer todas las historias de los superhéroes de Marvel en dos colosales películas y 337 minutos repletos de emociones que tocarán la fibra, de trepidantes momentos de acción, de épicas batallas que siempre recordaremos, sin olvidar la dosis de humor habitual, pero esta vez añadiendo una carga dramática nunca alcanzada antes en este tipo de películas. Felicidades, aunque ahora much@s se pregunten ¿y ahora qué? Cuestiones sin responder, hipótesis y teorías de todo tipo, cuál será el futuro de algunos personajes, nuevas películas que llegarán en breve... pero de eso ya se están encargando otros foros y mi blog, al fin y al cabo, versa sobre cómics, libros o música y la idea es analizar la banda sonora compuesta por Alan Silvestri para el colofón de los Vengadores.


Alan Silvestri
, compositor neoyorkino, no es nuevo en el universo marvelita, puesto que ya había compuesto antes las bandas sonoras de "Capitán América: el primer Vengador", "Los Vengadores" y "Vengadores: Infinity War". Así pues, su elección se antojaba natural para culminar la partitura definitiva de la saga y más aún cuando sus anteriores trabajos habían recibido buenas críticas (aunque la BSO del Capi fuera, sin duda, el más flojo de sus trabajos). Se trata de un compositor con un amplio currículum y suficiente experiencia en filmes fantásticos y de acción, no en vano suyos son títulos tan importantes como "Regreso al futuro", "Depredador", "El regreso de la Momia", "Van Helsing" o, recientemente, "Ready Player One". Además, teniendo en cuenta que "Vengadores: End Game" retoma la trama allá donde la dejó "Vengadores: Infinity War", era lógico que Silvestri continuara al frente de la parte orquestal para otorgarle continuidad a la partitura y darle mayor homogeneidad y empaque al conjunto.


Apuesta segura, teniendo en cuenta que su trabajo en "Vengadores: Infinity War" ya había resultado sólido y ofrecía una composición superior a anteriores creaciones de Marvel porque lograba introducir, más allá de la espectacularidad y la grandilocuencia, matices dramáticos y emocionales que le otorgaban mayor presencia en la narración de la película. Y es que una de las pocas cosas que se le puede achacar a Marvel en el poderoso y lucrativo universo fílmico que ha desarrollado, es la irregularidad de las bandas sonoras. Pocas composiciones han estado realmente a la altura y eso que por Marvel han desfilado nombres tan importantes como los de Brian Tyler, John Debney, Ramin Djawadi o Henry Jackman. En general se ha optado por partituras más básicas y planas, muy en línea del cine fantástico y de acción del siglo XXI, donde se prefieren enfatizar la épica y la acción por encima de un concepto más elaborado y clásico.

Curiosamente, con Alan Silvestri ocurre lo contrario y nos encontramos con una composición que sí recoge ese corte clásico, más complejo y con pasajes mucho más profundos de lo habitual en este tipo de películas. Podríamos decir que el neoyorkino contribuye con su música a darle mayor presencia, sentido e intensidad a la película, alcanzando al espectador, capturándolo e incrementando las cantidad de emociones que contiene "Vengadores: End Game".


Como decía antes, su trabajo es continuista. No en vano él es creador de la melodía que asociamos de manera inconfundible a los Vengadores y la que nos viene a la cabeza cuando el Capitán América pronuncia aquello de "Vengadores reuníos!". Así pues, "Vengadores: End Game", es una banda sonora fruto de todas las anteriores de la saga, que se nutre de todas ellas y recoge todo lo que sembraron sus predecesoras, pero llevada a un nivel muy superior, logrando encumbrar esta composición como la mejor de todo el universo marvelita. Y para mí es la mejor porque resulta la más completa y compleja, porque las dosis de épica, dramatismo, acción y expresión de sentimientos alcanzan niveles espectaculares y porque lo hace durante 117 minutos, por lo que la música, aunque a veces no nos percatemos, está muy presente en el film e incide directamente sobre él y, por ende, sobre el espectador.

También es cierto que, mientras se visiona "Vengadores: End Game", no tenemos la sensación de que la música logre ir más allá de acompañar a la película, algun@s seguro que sólo se dan cuenta de su presencia cuando intuyen el tema principal (presente en momentos clave y siempre reconocible), pero Alan Silvestri ha decidido dar protagonismo a otros instantes más íntimos y terrenales, tratando de no centrarse únicamente en la vertiente superheroica de los personajes y mostrando también su lado más humano, aquel en el que salen a relucir las emociones, las dudas y las debilidades de cada uno.

Considero que Alan Silvestri ha estado a la altura de una película tan apoteósica como "Vengadores: End Game" y que ha sabido rematar el trabajo que empezara en "Vengadores: Infinity War", ofreciendo una composición de corte clásico, elaborada y preciosista, que no ha obviado la épica intrínseca a una película de este calibre y que, además, ha añadido nuevos matices e ingredientes a la partitura hasta alcanzar un emotivo final. Y para trasmitiros todas esas sensaciones que he tratado de explicar, con más o menos acierto, mejor os dejo el tema "The Real Hero" y juzgáis vosotr@s mism@s:


En definitiva, esta banda sonora es un magnífico tributo a los Vengadores.

VALORACIÓN: 9/10

jueves, 25 de abril de 2019

EL AZOGUE - MAREA

TÍTULO: El Azogue
AUTOR: Marea
AÑO: 2019
ESTILO: Rock duro
SELLO: El Dromedario Records

"Seré un trozo de luna podrido y resiliente, el dueño silencioso de una lengua candente. Seré el cuerpo presente que se metió el futuro en el calzón".


Ocho años hemos tenido que esperar a que subiera la Marea y que volviera a remojarnos los pies con su rock de barrio, sus versos de contenedor, su poesía de bragueta y revolcón, de mala baba y de raíces auténticas, con ese puntito de romanticismo agreste y salvaje. Echábamos de menos al Kutxi, por mucho que pudiéramos degustarlo a cuentagotas en algunas colaboraciones, porque echábamos de menos su voz cazallera acompañando el vuelo del Kolibrí por su mástil, la energía al bajo del Piñas, la batería de Alén y la guitarra de César. Demasiado tiempo aguardando a que la Marea decidiera volver a arrasar con todo, pero finalmente ha llegado "El Azogue" y puedo afirmar que la espera ha valido la pena.

Los de Berriozar regresan con un disco que el mismo Kutxi ha calificado de perfecto, el mejor disco de todos a nivel instrumental y lírico. No soy quién para llevarle la contraria al compadre Romero, así que cada uno juzgue "El Azogue" cuando pueda disfrutarlo. Seguramente le lloverán críticas, como le cayeron en su día a Extremoduro o al propio Robe, porque los más puristas hubiesen preferido un trabajo que recordara a "Besos de perro", pero el inmovilismo nunca ha sido una buena opción vital.


Que una cosa es ser fiel a la esencia, no perder de vista los orígenes, recordar de dónde mamaste y otra, muy diferente, es no querer evolucionar, crecer, aprender y, aunque a algunos nos cueste más que a otros, madurar. Que los Marea ya no tienen 20 años, más bien han cumplido 20 años y su sonido sigue siendo el mismo, pero con algo más de poso, con menos ansiedad, con la misma mala leche canalizada de otro modo y con la perspectiva que te dan las canas. Eso le sucedió a Extremoduro cuando presentó "Material defectuoso", sucedió cuando Robe decidió darse un paseo en solitario y sucede ahora con "El Azogue" y habrá quien considere que se han reblandecido, renunciando a sus orígenes. A ellos les digo que disfruté mucho de la raigambre del Kutxi y que aprecio mogollón lo que le aletea al Robe, así que me gusta cómo suena lo nuevo de Marea.

Marea sigue siendo uno de los mejores y mayores exponentes del rock duro nacional, eso es innegable. Y como saben de dónde vienen, siguen haciendo guiños al Carabanchel del legendario Rosendo y su Leño o a la Plasencia del gran Robe, y saben agradecer el camino que abrieron otros antes, derribando barricadas sin tregua gracias a un tal Enrique Villarreal. Las letras del Kutxi siguen destilando esa poesía envejecida en barricas de ron añejo que un pirata logró como botín en algún abordaje y los dedos del Kolibrí siguen revoloteando con maestría. Que sí, que puede que el grupo haya perdido cierta velocidad punta y cierta contundencia en algunos temas del disco, pero "El Azogue" rezuma Berriozar por los cuatro costados.


Y es que el Kutxi es mucho Kutxi y su lírica inconfundible (en este disco quizá algo menos enrevesada), combinada con su voz de quejíos de madrugada, hacen de él un tipo único en nuestro rock. Y si algo tenía claro es que, cuando Marea decidiera volver, lo haría con dos cojones y con un buen trabajo bajo el brazo. Tal vez en una primera escucha pueda parecer que el disco es continuista, poco arriesgado e incluso plano, pero a medida que uno se lo hace suyo, que empieza a hacerse familiar y a filtrar sus melodías, "El Azogue" comienza a ofrecer todo lo que guarda en cuanto a letras, ritmos, sonido y honestidad.

El disco contiene 10 canciones entre las que hay de todo, desde temas que saben a la Marea más auténtica, algún tema lento y emotivo donde el Kutxi luce su voz y su tinta, otro en el que es el Piñas quien coge el micro, algún medio tiempo, buenos riffs... al final, como decía, todo conserva intacto el ADN de los de Berriozar. Si tuviera que elegir, me quedaría con "Jindama", "Un hierro sin domar", "Ocho mares" y "Muchas lanzas".

Os dejo con el vídeo "En las encías", su primer single, en el que nos encontraremos con un cameo muy especial:


Y que siga subiendo la Marea...

VALORACIÓN: 8/10

viernes, 5 de abril de 2019

BERÉZINA - FRÉDERIC RICHAUD & IVÁN GIL

TÍTULO: Berézina Integral
AUTOR: Fréderic Richaud & Iván Gil
EDITORIAL: Ponent Mon
AÑO: 2018
GÉNERO: Cómic

"Septiembre de 1812. Napoléon y su Grande Armée entran en Moscú sin encontrar resistencia alguna. Y con razón, pues la ciudad está vacía. ¿Dónde están sus habitantes?, ¿y los víveres? Esa misma noche arde el barrio chino. El incendio devora rápidamente las casas de madera. No se puede lucha contra él, las bocas de incendio han desaparecido. ¡Es una trampa!"

Berézina. Para algunos seguramente será un nombre completamente desconocido. Otros tal vez sepan que se trata de un río de Bielorrusia, un afluente del más famoso Dniéper. Lo que muchos no sabrán es que el Berézina ha sido testimonio de dos grandes batallas: la primera, en plena Guerra del Norte (1708-1709), entre los rusos del poderoso Pedro I el Grande y los suecos del gran Carolus Rex; la segunda, durante la campaña rusa de Napoleón, ya en el contexto de las Guerras Napoleónicas (1810-1815).

El cómic de Fréderic Richaud e Iván Gil dedica cerca de 200 páginas a una parte de la campaña de Napoleón en Rusia. Concretamente, resume los acontecimientos más determinantes que tuvieron lugar en suelo ruso: la llegada a Moscú y el posterior y dramático avance francés hasta el río Niemen en busca de la salvación. "Berézina" es la crónica de la retirada y consiguiente derrota de la Grande Armée a manos, principalmente, del comandante en jefe del ejército ruso, Mikhail Kutuzov.


Se trata de una novela gráfica que recoge todas las miserias y fracasos de Napoleón y sus sueños de grandeza, en los que arrastró y hundió a un buen puñado de franceses. Lejos de la épica y de los grandes cuadros pintados en la época para enfatizar la colosal figura de Bonaparte, el trabajo de Richaud y Gil destapa las vergüenzas de una campaña sin sentido en la que los rusos, conocedores de su geografía y de su clima, atraparon a los franceses entre el hielo y la nieve. Lo que no mataron los rusos, se lo llevó por delante el invierno y sus temperaturas extremas.

"Berézina" está basado en la novela "Nevaba" del francés Patrick Rambaud, un reputado escritor de novela histórica que ha dedicado una exhaustiva trilogía a la caída del imperio de Napoleón. Lo curioso del caso es que el tándem Richaud-Gil ya adaptaron en su día el primero de los libros de la citada trilogía, "La Batalla", dedicado a la primera gran derrota de la Grande Armée, a manos del Imperio austriaco, al intentar cruzar el Danubio.


La obra de Fréderic Richaud e Iván Gil es espectacular y loable, por el tiempo invertido en documentarse como es debido para un cómic de esta envergadura, por su ejecución, por el ritmo de la historia, por todo lo que transmiten las viñetas y por acercar al gran público un episodio fundamental de la historia de Europa. El dibujo de Iván Gil realza y da vida a un guión ya de por sí muy elaborado, demostrando que tiene un talento innato para plasmar las cargas de caballería, los vastos paisajes que dan cabida al multitudinario ejército napoleónico, los detalles y colores de los diferentes uniformes, por no mencionar las espectaculares portadas. En definitiva, Gil captura a la perfección el abrumador paisaje y el drama humano que tuvo lugar en Rusia.

En "Berézina" asistiremos a la llegada, en septiembre de 1812, de las agotadas tropas de Napoleón al Moscú del Zar Alejandro I, encontrando una ciudad abandonada y casi desierta. Ese hecho confunde a los franceses, que no tienen muy claro qué paso dar a continuación. Las dudas se desvanecen cuando se inician los incendios provocados que arrasan buena parte de la hermosa ciudad del Kremlin y que empujan a los franceses asalir de Moscú e iniciar, así, su particular calvario por un infierno blanco que irá cavando tumbas a lo largo de un cementerio gélido e implacable. El resto del cómic es la crónica de la desesperación, de las penurias, de los uniformes raídos y destrozados, del azote constante de unos cosacos que no cesaron de hostigar al ejército francés, de la inmensidad de las estepas rusas, de la absurda pérdida de vidas humanas, de cadáveres de hombres y caballos congelados, de la supervivencia a temperaturas próximas a los 30 grados bajo cero y de cómo los delirios de grandeza y la ambición desmedida de Napoleón terminaron por esfumarse.


"Berézina" es un relato gráfico sobre el orgullo de Francia, sobre su Grande Armée, sobre el sueño de una Europa unida bajo un mismo mando y sobre la ambición de un hombre que quiso ir más allá de Alejandro Magno, convencido y seguro de su glorioso destino, y que no dudó en condenar a muerte a miles de soldados en una campaña abocada a la derrota de antemano. Napoleón no solamente subestimó al ejército ruso, sino que obvió por completo al que terminaría siendo su peor enemigo: la climatología. Lo que son las cosas, unos siglos después, el Führer cometería prácticamente el mismo error al pretender derrotar a los soviéticos y el frío invierno ruso volvería a suponer el inicio del declive y posterior derrota de un funesto personaje que pretendía adueñarse de toda Europa.

Aunque la figura de Napoleón y su sombra son casi omnipresentes, "Berézina" no se centra en él. Son varios los protagonistas que nos permiten asistir al horror desde casi todos los frentes. Tenemos a un veterano capitán de la guardia, D'Herbigny, y su acompañante Paulin (cuya relación me recuerda, de vez en cuando, a la de Don Quijote y Sancho Panza); también acompañaremos a un joven, Roque, con habilidad para las letras que terminará como secretario del emperador; tropezaremos con una compañía teatral de lo más variopinta y fuera de lugar; y además conoceremos a otros oficiales que, con mayor o menor acierto, tratarán de aconsejar a un Napoleón obcecado. Ese reparto posibilita ver las "comodidades" de la clase noble militar y compararlas con la miseria soportada por la soldadesca o por una retaguardia cada vez más disgregada.


El balance final de la odisea francesa en su huida hacia el oeste, es demoledor. Aunque las cifras siempre oscilan y nunca terminan de ponerse de acuerdo, tienden a situar al ejército de Napoleón en torno a los 600.000 soldados, sumando tropas polacas, alemanas, suizas, italianas o españolas, entre otras. Al concluir la terrible campaña rusa muy pocos fueron capaces de cruzar el Niemen y poner sus vidas a salvo y aunque salvaran el pellejo, el precio a pagar fue muy elevado en forma de lesiones, mutilaciones y demás sombríos recuerdos y marcas que dejó el crudo invierno y la hambruna... Para que os hagáis una idea, el recuento de bajas entre franceses (más aliados) y rusos supera holgadamente el medio millón de hombres.

Si os gusta la Historia, "Berézina" es vuestro cómic.

VALORACIÓN: 8/10

viernes, 15 de marzo de 2019

LAS CRÓNICAS DE LEGIÓN - FABIEN NURY

TÍTULO: Las Crónicas de Legión
AUTOR: Fabien Nury
EDITORIAL: Yermo Ediciones
AÑO: 2013
GÉNERO: Cómic

"Tras la muerte de Vlad Tepes, el legendario monarca transilvano que sirvió de inspiración a Bram Stoker para crear al Conde Drácula, su espíritu se encarna en distintos cuerpos que siempre tienen algo en común: estas nuevas versiones del temible Tepes son personajes amantes de la violencia y la crueldad, y el destino los ha llevado a vivir en momentos clave de la historia de la humanidad, como la colonización del Nuevo Mundo, las guerras napoleónicas o la Inglaterra victoriana, contemporánea a los crímenes de Jack el Destripador".

Que el mito de Drácula es atractivo, resulta indudable y por eso se han escrito muchos libros, se han adaptado diversos cómics y se han filmado numerosas películas y series. Si uno piensa en Drácula, le vienen un puñado de nombres a la cabeza; por supuesto, el primero es el de Vlad Tepes, príncipe de Valaquia en el siglo XV y que va íntimamente ligado al de Bram Stoker, ya que se inspiró en su figura para escribir su famosa novela "Drácula" en 1897, pero también lo relacionamos a nombres de actores míticos como Béla Lugosi o Christopher Lee (un grande!) y, finalmente, al de Francis Ford Coppola por su excelente película "Drácula de Bram Stoker", rodada en 1992. Evidentemente, cada generación tendrá sus referentes, pero para los que ya hemos pasado de los 40, probablemente esos sean los nombres que más asociamos al mito del vampiro.

El trabajo de Fabien Nury es una nueva aproximación a la figura del vampiro, más concretamente a la persona de Vlad Tepes. El proyecto de Nury es ambicioso, su "Las Crónicas de Legión" es un cómic poderoso, sugerente e interesante que pretende ofrecer una visión distinta del vampiro más clásico, pero también diferente del vampiro más ligero y adolescente que ha llegado a nuestros días. Además, para darle más enjundia aún a un proyecto, repito, bastante ambicioso, decide rodearse de distintos dibujantes con estilos bien diferenciados, entre los que destacan el español Tirso Cons y el francés Mathieu Luffray (un autor brutal, como pudimos ver en "Long John Silver", ya reseñada en el blog).


¿Y por qué contar con hasta cinco dibujantes? pues porque Nury ha decidido acompañar a Vlad Tepes, aprovechando su naturaleza eterna, por distintos períodos de la historia y adjudicando cada época a un dibujante, realzando así el trato diferencial que pretende para cada una de ellas. El resultado en el apartado gráfico es espectacular, aunque en ocasiones tenga algún altibajo. En ese sentido, mucho tienen que ver las preferencias de cada uno y yo, por ejemplo, he disfrutado mucho con Luffray (encargado de la historia que abre el cómic en Transilvania) y con Zhang Xiaoyu (encargado del período de las guerras napoleónicas), pero no me ha entusiasmado la parte del relato ambientada en el Nuevo Mundo ejecutada por Mario Alberti y que me ha parecido algo desigual. Con nuestro Tirso y su Inglaterra de la época victoriana también he tenido un ligero sabor agridulce. De todos modos y en su conjunto, visualmente es una obra poderosa y con un acertadísimo uso de la paleta de colores para dotar de una ambientación precisa a los diferentes hilos argumentales.

Sobre el argumento y el guión, pues me ha sucedido un poco lo mismo. Me parece un cómic que se podría haber exprimido más porque la idea de Fabien Nury es muy buena, pero que, al mismo tiempo, por querer abarcar mucho, termina pecando de cierta irregularidad en el desarrollo de las tramas. Claro, tal vez para llegar a ese punto de excelencia, en vez de cuatro álbumes (recopilados aquí por Yermo Ediciones en un integral), hubiesen sido necesarios cuatro más, pero cuando termina el cómic te queda la sensación de ¿y todo esto tan grande lo acabamos así?


A pesar de todo, insisto en que "Las Crónicas de Legión" es una obra apasionante, tanto en su faceta visual, como en su trabajo de guionización, con sus buenas dosis de fantasía, intrigas, aventuras e incluso historia. Fabien Nury realiza una aproximación original al mito de Drácula, ya que no lo presenta como un personaje eterno y también lo aleja del punto seductor gracias a su poderoso influjo que podíamos ver, por ejemplo, en el Drácula de Coppola. Es decir, no es que Vlad Tepes haya dejado de ser eterno o inmortal, lo sigue siendo, pero para ello necesita ocupar nuevos cuerpos, como una esencia que va poseyendo a otras personas y de las que va absorbiendo recuerdos, vivencias y conocimientos... y aunque intenta vivir ajeno a esas personas a las que va poseyendo, realzando el carácter solitario del personaje, no siempre consigue no implicarse. Asimismo, decide introducir en la historia al hermano pequeño de Vlad Tepes, Radu, al que también dota de ese poder vampírico. Ah, tampoco vamos a asistir al clásico mordisco en la yugular... digamos que aquí, tanto Vlad como Radu tienen otra manera de "transportarse".


El personaje de Radu Tepes es, en gran parte, el responsable de la principal trama de "Las Crónicas de Legión", ya que no cesará en su empeño de perseguir a lo largo de los siglos a su hermano Vlad para acabar con él y, así, es como visitaremos los diferentes escenarios y épocas: Transilvania en el siglo XV, el Nuevo Mundo en el siglo XVI, las estepas rusas a inicios del siglo XIX y Londres de finales del XIX. Las razones de Radu para acabar con Vlad tardarán en salir a la luz, pero terminaremos por conocerlas.


Finalmente, dos curiosidades. La primera es que el nombre de Legión no es invención de Nury, sino que aparece en el Nuevo Testamento de la Biblia, citado en un par de evangelios. Jesús está en la región de Gadara (Jordania) para sanar a un hombre poseído por demonios y cuando le pregunta cuál es su nombre, el hombre le responde: "Mi nombre es Legión, porque somos muchos". La segunda curiosidad no os la desvelo, solamente os diré que hay un cameo que supone un claro guiño/homenaje de Nury a la historia del personaje de Drácula.

En definitiva, Fabien Nury presenta un trabajo notable que, en mi opinión, podría haber sido excelente, pero que también se disfruta y se lee con interés, apoyado en un extraordinario apartado gráfico. "Las crónicas de Legión" es otro acercamiento al mito de Drácula, siempre atractivo, que gracias - una vez más - a Yermo Ediciones podemos adquirir en formato integral y con una presentación muy cuidada.

VALORACIÓN: 7'5/10