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martes, 17 de febrero de 2015

LA BSO DE LA TIERRA MEDIA - HOWARD SHORE


Los albores del siglo XXI nos trajeron la adaptación a la gran pantalla de la afamada y eterna trilogía de J.R.R. Tolkien: "El Señor de los Anillos". Peter Jackson, un director de cine neozelandés poco conocido y que descubrí a través dos películas gore ("Mal gusto" y "Braindead"), iba a ser el encargado de dar vida a este macroproyecto cinematográfico, una obra titánica que vería la luz en el año 2001 con la vibrante "La Comunidad del Anillo", una película que dejaría a muchos con la boca abierta y que supondría el aperitivo de dos majestuosas películas más, ya que proseguiría su exitosa andadura en 2002 con la oscura "Las Dos Torres" y cerraría un ciclo irrepetible en 2003 con la poderosa "El Retorno del Rey". La crítica y la acogida fue unánime y Peter Jackson se hizo definitivamente un nombre en el mundo del Séptimo Arte.

Casi diez años después, Jackson volvería a inspirarse en la Tierra Media de Tolkien y comandaría otro proyecto no menos colosal. Aunque muchos consideraran que la historia no daba par tres películas (entre ellos, yo mismo), el neozelandés dividiría el cuento "El Hobbit" en tres partes, "Un viaje inesperado" (2012), "La desolación de Smaug" (2013) y "La Batalla de los Cinco Ejércitos" (2014). Independientemente de lo bien o mal que te parezca que se hayan rodado esas tres películas y si te han gustado más o menos las licencias que haya podido tomarse el director, lo cierto es que no se le puede negar a Peter Jackson que el trabajo realizado ha sido espectacular.

Su pasión por la obra de Tolkien ha estado a la altura de las expectativas de todas aquellas personas que en su día leyeron los clásicos del escritor británico y que viajaron con su imaginación a través de la Tierra Media. Aquellos que fuimos capaces de soñar cómo sería Moria o Gondor o La Comarca, qué aspecto tendría Gollum o Bilbo o Gandalf, cómo sería la gran batalla de Pelennor, qué secretos esconderían las entrañas de Erebor o si Smaug sería el padre de todos los dragones, sentíamos la curiosidad de saber cómo trasladarían a la gran pantalla todo aquel universo de fantasía épica. Llegó él y con su equipo de colaboradores, logró recrear el entorno nacido de la pluma de Tolkien y gozamos de Rohan, de Isengard, de Minas Tirith, de los picos de Caradhras, de Bolsón Cerrado o del aspecto aterrador de los Nazgûl, Sauron o el mencionado Smaug.

Pero tan importante como Peter Jackson, ha sido la figura de Howard Shore, encargado de componer toda la banda sonora de las dos sagas. Sin su música, las imágenes hubiesen sido un poco menos espectaculares, los lugares un poco menos mágicos, las batallas un poco menos épicas y los personajes un poco menos carismáticos. No sé quién fue el encargado de elegir a Howard Shore como compositor para las películas, se habían barajado otros nombres, pero bendita sea la elección porque la batuta del canadiense resulta indisoluble e indispensable para la Tierra Media.

No es que Shore fuera un desconocido, ya había trabajado en películas importantes como "La Mosca", "El silencio de los corderos", "Philadelphia" o "Seven", pero su nombre será recordado y asociado por siempre a las dos trilogías de Peter Jackson. No en vano, en casa de los Shore lucen dorados premios Oscar gracias a "La Comunidad del Anillo" y "El Retorno del Rey".



Ser el responsable de seis bandas sonoras y que todas ellas tengan su propia personalidad, sin caer en la repetición y, al mismo tiempo, mantener la continuidad y la solidez, no es sencillo ni está al alcance de cualquiera. Añadiendo, además, la complejidad de poner música a "El Hobbit", creando nuevas partituras y, a la vez, integrando la sonoridad ya degustada anteriormente durante "El Señor de los Anillos", trilogía con la que Shore había conseguido asociar personajes o lugares con melodías que se habían convertido en familiares y reconocibles para el espectador. Esa dificultad añadida, la de tener que encajar la precuela de "El Hobbit", fue superada con talento y solvencia, logrando componer unos temas nuevos que, a la postre, deberían enlazar con "La Comunidad del Anillo" y seguir manteniendo la uniformidad de unos temas claramente identificados.

La música de ambas sagas rebosa épica, magia, fantasía, oscuridad, maldad, alegría... conformando una banda sonora legendaria en la que Shore, como hiciera Tolkien en sus novelas, distingue perfectamente entre los momentos brillantes de las fuerzas del Bien y la maligna oscuridad que desprenden las fuerzas del Mal. La evolución narrativa del compositor canadiense es coherente en todo momento, construyendo una sólida estructura musical. Además, en ambas sagas, los broches finales ("El Retorno del Rey" y "La Batalla de los Cinco Ejércitos") resultan ser unos cierres espectaculares a ambas trilogías, con un toque más épico, más dramático, más profundo, en el que logra recopilar toda su creación y darle un nuevo empuje a modo conclusivo, elevando las melodías y llevándolas hasta un final casi operístico, coral y majestuoso. Según mi parecer, Howard Shore ha sido capaz de hacer algo similar a lo que consiguió en su día el maestro John Williams con su inmortal música de "Star Wars".

Os dejo con el tema de los enanos de la Montaña Solitaria, Erebor: "Sons of Durin":


En definitiva y aunque sea una opinión puramente personal acerca del trabajo de Howard Shore, creo que estamos ante una de las bandas sonoras más importantes de la Historia del Cine.

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